sábado, 18 de marzo de 2017

Añadida lista de especies

Para compartir con todos vosotros las especies que voy viendo a lo largo de este año he tenido la idea, copiada un poco de lo que he visto en otros blogs, de añadir una pestaña en mi blog donde podréis ver la lista de todos los animales (por ahora vertebrados solamente, ya iré añadiendo otros) que he ido viendo a lo largo del año 2017. 

En cada especie he añadido la fecha y lugar de la primera observación anual, lo que resulta bastante interesante también para conocer la fenología de muchas especies, tanto aves migratorias como herpetos o mamíferos que pueden salir de la hibernación. Las especies que veo por primera vez están además destacadas en negrita. Aunque no me considero un "listero" al uso como otros naturalistas, creo que es interesante compilar esta clase de información, no con el objetivo de sumar especies, sino simplemente de dar a conocer la magnífica biodiversidad de nuestra tierra.

Y eso es todo, espero que os guste o cuanto menos os resulte curioso. Y por no poner una entrada sosa sin fotos, os dejo con una preciosa culebra de herradura, que he podido observar hace unos días y ya está pues añadida a la lista!


lunes, 13 de marzo de 2017

Despiertan los reptiles

Tras una entrada dedicada a los anfibios, hoy es el turno del otro grupo de nuestra herpetofauna, los reptiles. A quienes me lean desde mi tierra quizá les parezca raro que hable de reptiles con el temporal de frío y agua que estamos teniendo, pero la verdad es que esta última semana hemos tenido un tiempo primaveral, a ratos hasta veraniego, que ha hecho que estos animales hayan iniciado de golpe su actividad anual. Esperemos que no les haya pillado de golpe este temporal y se hayan puesto a buen recaudo.

Hace unos días, aprovechando el buen tiempo, estuvimos unos cuantos amigos en la castellonense Sierra del Toro. El objetivo era encontrar alguna culebra lisa europea (Coronella austriaca) que tiene aquí alguna de sus pocas citas valencianas. También buscábamos ver otras especies montanas como la víbora hocicuda o la culebra de collar ibérica. Al poco de llegar nos percatamos de cómo había empezado el movimiento escamoso, pues vimos una joven culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) que cruzó la carretera y se perdió de vista;  al rato otro ejemplar, por desgracia atropellado; y más adelante una tercera, que estaba caldeándose en el asfalto y se dejó ver mejor al tiempo que la apartábamos para que no sufriera la suerte nefasta de su congénere.

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

Buena forma de empezar la temporada de reptiles, con mi serpiente favorita y su intensa y feroz mirada. Aproveché también para estrenar mi nueva cámara, y por ahora estoy bastante satisfecho con los resultados. Soltamos al ejemplar en un canchal junto a la carretera donde se movían decenas de lagartijas ibéricas (Podarcis hispanica) que seguro que le proporcionan más de un buen almuerzo.

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

La siguiente especie en aparecer fue otra de mis preferidas, el gran lagarto ocelado (Timon lepidus). Unos cuantos meses ya sin ver a nuestro mayor saurio, que también parece haber aprovechado bien este breve oasis de calor en mitad del invierno.

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Me sorprende la abundancia que pueden tener los lagartos en zonas tan montanas, siendo en teoría una especie amante del calor. Aunque solamente vimos este adulto activo, estoy seguro de que en unos meses se verán muchos más. Preciosos y siempre peleones.

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Hicimos una parada en una ladera con numerosas ruinas, trincheras y refugios, testimonios de la triste batalla que se libró aquí en tiempos pasados, pero que hoy sirven de refugio a nuestra fauna. Aunque no apareció ninguna de las especies montanas, nos desquitamos con un eslizón ibérico (Chalcides bedriagai) otra especie que llevaba varios meses sin ver.

Paisaje de la Sierra del Toro

Eslizón ibérico (Chalcides bedriagai)

En las parameras cercanas a la cima buscamos a la esquiva culebra lisa europea sin éxito. Encontramos un inmenso nevero, el cual revisamos por si hubiera algún animal atrapado, que no era el caso. Estas construcciones servían a nuestros ancestros para almacenar la nieve durante el invierno, vendiéndola el resto del año en cotas más bajas para conservar los alimentos y otros usos. Increíble la destreza de quienes lo construyeron, y la precisión con la que colocaron cada piedra con los rudimentarios medios de los que se disponía entonces. 

Antigua cava o nevero

Ya bajando de la sierra, apareció un juvenil de lagarto ocelado (Timon lepidus), nacido el año pasado seguramente. Poco ha podido crecer desde entonces.

Lagarto ocelado (Timon lepidus) juvenil

Ya con la tarde encima, tocaba revisar un par de albercas cerca del pueblo donde pudimos rescatar una pequeña culebra bastarda hace unos meses. Esta vez la que había caído era una culebra lisa meridional (Coronella girondica), también nacida el año pasado. Salvada y otro precioso reencuentro.

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Al final no aparecieron las especies objetivo, pero volveremos a la zona cuando regrese el buen tiempo. Dejamos a nuestra culebra lisa en un murete donde seguro que tiene muchas lagartijas para pasar estos días de frío (pobres lagartijas las de esta zona, suerte que hay muchas...). 

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Además, de la Coronella, pudimos rescatar también un sapo corredor (Bufo calamita), especie que parece que quiere aparecer en todas las entradas. Cantaba también un coro a lo lejos.

Sapo corredor (Bufo calamita)

Y voy a acabar con alguna especie más, en este caso observadas ayer en un corto paseo por Camporrobles, donde la primavera también ha entrado con fuerza. Cantaban los sapillos moteados bajo el pleno sol de la mañana, y pude ver a uno de ellos bajo un tronco. Un ejemplar de morfo oscuro.

Sapillo moteado (Pelodytes punctatus)

Sapillo moteado (Pelodytes punctatus)

Pude ver un fugaz lagarto ocelado, que se metió en un hueco. Al asomarme, vi que compartía casa con un sapo corredor, curiosos vecinos. También correteaban alegremente mis lagartijas favoritas, las cenicientas (Psammodromus edwarsianus) y una de ellas se dejó afotar.

Lagartija cenicienta (Psammodromus edwarsianus)

Lagartija cenicienta (Psammodromus edwarsianus)

Y ahora sí que sí, acabo con algo diferente, un arácnido, la araña cangrejo gigante (Eusparassus sp.) que he visto por primera vez en el término. ¡Hasta otra!

domingo, 5 de marzo de 2017

Tritonada en Tarragona

Esta entrada, además de breve, tendrá de particular que va a mostraros las últimas fotos que hice con mi cámara, la Nikon D3200 que me impulsó a abrir este blog y que por desgracia ha pasado a mejor vida (y os habéis perdido varias entradas muy chulas por no poder hacer fotos, que se le va a hacer). 

Hace dos semanas, me dirigí al sur de la provincia de Tarragona junto con mi amigo David Candel. El objetivo era observar dos especies de tritones que no se encuentran en nuestra tierra, el jaspeado (Triturus marmoratus) y el palmeado (Lissotriton helveticus). En estas fechas se encuentran en pleno periodo de celo y por tanto en fase acuática, siendo pues el mejor momento para verlos. 

Tras cinco horas de autobús que dieron para mucho, llegamos a Sant Carles de Rápita, donde habíamos quedado con Guillem Giner, herpetólogo tarraconense y buen conocedor de la zona, que sería nuestro compañero y guía en esta expedición. El primer sitio al que nos dirigimos fue a la Sierra del Montsià, concretamente a una fuente repleta de preciosos tritones palmeados (Lissotriton helveticus).

Tritón palmeado (Lissotriton helveticus)

Esta especie es el urodelo más pequeño de la península, incluso menor que su primo el ibérico, que os mostré en la entrada de Monfragüe. Su nombre le viene por tener las patas posteriores palmeadas durante su fase acuática, y concretamente en esta población también están tintadas de color negro. Además de disfrutarlos perfectamente debido a la transparencia de las aguas, pudimos ver algunos momentos de cortejo con el macho agitando la cola frente a la hembra para esparcir las feromonas, así como gruesas hembras grávidas depositando los huevos en la vegetación.

Tritón palmeado (Lissotriton helveticus) macho

Tritón palmeado (Lissotriton helveticus) hembra grávida

Desde luego, estos animales estaban en pleno frenesí reproductivo. Pudimos contar unos ochenta ejemplares, que según Guillem eran más que lo que vieron el año pasado, aunque algunos años se han contabilizado más de un centenar en este punto. Había también algunas larvas, más bien pocas, y junto a los tritones bastantes renacuajos de sapo partero (Alytes obstetricans) de gran tamaño y color oscuro. Oímos también algún adulto por los alrededores, pero no logramos verlos.

Tritón palmeado (Lissotriton helveticus) adulto y larva

Larva de sapo partero (Alytes obstetricans)

Nuestra siguiente parada de la noche fueron unas charcas situadas más al interior, parecidas a las que conozco de interior valenciano. Pero con una importante diferencia, pues estaban llenas de tritones jaspeados (Triturus marmoratus). A esta especie sólo había podido verla hasta ahora en forma de pequeños metamórficos, una gran diferencia con los espectaculares adultos, verdes y brillantes como joyas. Uno de nuestros herpetos más bellos, sin duda. Su tamaño es mayor que el del cercano tritón pigmeo que ya ha aparecido en el blog, yo noté bastante la diferencia. Además, la cresta de los machos es más alta y tienen las manchas negras más extensas.

Tritón jaspeado (Triturus marmoratus) hembra en fase acuática

Tritón jaspeado (Triturus marmoratus) macho en fase acuática

Además de los jaspeados, había también en esas charcas gallipatos (Pleurodeles watl), una especie más bien escasa en Cataluña. Pudimos fotografiar un ejemplar de tamaño mediano, no mayor que el de los tritones jaspeados con los que convive en aparente armonía, pues ocupaban en general zonas más profundas de las charcas y con menos vegetación. 

Gallipato (Pleurodeles watl)

A diferencia de los palmeados parece que los jaspeados no estaban aún todos por el agua, pues pudimos observar dos ejemplares en fase terrestre, macho y hembra, que andaban claramente enfilados hacia la charca, con retraso pero ganas de tomar posiciones en la carrera por la reproducción.

Tritón jaspeado (Triturus marmoratus) macho en fase terrestre

Tritón jaspeado (Triturus marmoratus) hembra en fase terrestre

A la mañana siguiente, mientras Guillem se tomaba el café matutino en el bar del pueblo cercano, David y yo localizamos una alberca circular con pinta sospechosa, bajamos a mirarla (lo que es el ansia bichera) y gracias a ello pudimos rescatar tres preciosos tritones jaspeados, dos machos y una hembra, que se hayaban atrapados sin poder salir.

Tritón jaspeado (Triturus marmoratus)

Tritón jaspeado (Triturus marmoratus)


Lo he dicho antes y me reitero, increíble la belleza de este anfibio. Parecería más una especie tropical que un habitante de nuestros secarrales ibéricos. En fase terrestre muestran una cola más redondeada y los machos carecen de la cresta. Tras las fotos de rigor fueron liberados en las cercanías. 

Tritón jaspeado (Triturus marmoratus) detalle

Nuestro último destino fue una extensa charca donde Guillem había encontrado muchas especies en otras visitas. Levantando piedras y otros materiales pudimos ver bastantes sapos corredores (Epidalea calamita) que aquí como en muchos sitios son también abundantes.

Sapo corredor (Epidalea calamita)

Y la última especie que vimos fue un simpático sapillo moteado (Pelodytes punctatus) que estaba curiosamente, ¡bajo una bota! Tras la sesión de fotos de este bonito anfibio volvimos a Sant Carles para pillar el autobús que nos llevaría de vuelta a Valencia, no sin antes agradecer a nuestro amigo Guillem que nos guiara en esta breve pero intensa expedición por tierras catalanas que esperamos poder repetir más adelante.

Sapillo moteado (Pelodytes punctatus)