sábado, 21 de enero de 2017

Escapadas a la noche

Mientras un intenso temporal de lluvia, viento y frío cae sobre nuestras tierras levantinas, impidiendo cualquier amago de intentar salir al campo, he decidido traeros hoy esta entrada, que no es ninguna crónica reciente sino una recopilación de una serie de pequeños paseos nocturnos que pude hacer a lo largo del año pasado por mi pueblo, Camporrobles. 

Salir al campo por la noche es bastante diferente a hacerlo durante el día. Especialmente cuando sales solo, tiene algo de aventura, de magia, es una sensación que a mí me encanta. Solo tú, con una modesta bicicleta (bueno sí, algunas noches también cogí el coche, pero fueron las menos) y la única compañía de la luna y las estrellas, fundiéndote con la oscuridad...

El eterno faro de la noche

O tal vez no tan solo. Pues aunque muchos lo ignoren, las noches están llenas de vida en nuestros campos ibéricos. Hay multitud de animales que eligen estas horas para desarrollar sus actividades, y tratar de observarlos se convierte en una aventura fascinante. Cada encuentro es único y especial.

Hay muchos grupos diferentes que pueden observarse durante las horas nocturnas. Los más fáciles de ver, quizá, los artrópodos, y de ellos mis favoritos quizá sean los arácnidos, sobre todo las grandes arañas cazadoras, de las cuales he podido observar hasta tres especies durante mis excursiones por los montes camporruteños. Las más conocidas son las dos especies de arañas lobo de género Lycosa que tenemos en España, concretamente he comprobado que en esta zona L. fasciiventris era abundante de cara a la primavera, mientras L. hispanica se veía más en verano y otoño.

Lycosa fasciiventris 

Lycosa hispanica

Pero existe otra araña incluso más espectacular que las célebres arañas lobo, se trata del migalomorfo Amblyocarenum walckenaeri. De esta especie veraniega no sabía de su existencia hasta este año. El nombrecito se las trae, pero el bicho es una araña negra, inmensa y espectacular, que recuerda a las tarántulas tropicales.

Amblyocarenum walckenaeri

A diferencia de las arañas lobo, esta otra es muy agresiva, y siempre adopta una postura defensiva ante cualquier aproximación, mostrando sus grandes quelíceros. Incluso saltan para morder si te acercas demasiado. Además, he visto que a muchos ejemplares les faltaba alguna pata, ¿quizá como resultado de peleas territoriales entre los machos?

Amblyocarenum walckenaeri, postura defensiva

Dejando los invertebrados, el grupo quizá más carismático de entre los animales nocturnos quizá sea el de los anfibios. Camporrobles presenta una comunidad de anfibios muy rica y diversa teniendo en cuenta el contexto valenciano. Cualquier noche pueden verse ejemplares, pero sin duda tras las lluvias es el mejor momento aprovechando que acuden encelados a las charcas. La especie más común es con diferencia el sapo corredor (Bufo calamita), que aparece la mayoría de noches. En una de ellas pude pillarlos en celo y disfrutar de los combates sonoros entre los machos.

Sapo corredor (Bufo calamita) macho cantando

Sapos corredores (Bufo calamita) pareja en amplexo

Sapos corredores (Bufo calamita) pareja y puestas

Su pariente el sapo común (Bufo spinosus) es a pesar de su nombre mucho menos frecuente en la zona, lo que no quita que haya tenido varios encuentros con ellos alguna de las noches.

Sapo común (Bufo spinosus) macho

Sapo común (Bufo spinosus) hembra

También el sapillo moteado (Pelodytes punctatus) es frecuente en la zona, pero difícil de ver fuera de su periodo de celo, ya que es un animal muy discreto cuando no canta.

Sapillo moteado (Pelodytes punctatus)

Pero el anfibio que sin duda me ha dado más alegría el poder observarlo ha sido el curioso sapo de espuelas (Pelobates cultripes). Es una especie bastante rara en la provincia, y desconocíamos su presencia en el término. Incluso donde se sabe que hay no resulta nada fácil verlos, pues pasan la mayor parte de su vida ocultos bajo tierra, en madrigueras que excavan con ayuda de sus espuelas. Solamente salen tras las lluvias para comer y reproducirse.

Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

Y para acabar con los anfibios, el único urodelo del término, el siempre simpático gallipato (Pleurodeles watl). Aunque suelen estar en el agua, son varias las noches que he podido ver ejemplares juveniles pululando por las orillas de las charcas.

Gallipato (Pleurodeles watl)

Pasando a los reptiles, son pocas las especies que se encuentran activas de noche. No obstante, he tenido un par de encuentros con jóvenes culebras de escalera (Rhinechis scalaris) a las que al parecer les gusta calentarse en los caminos. Hay que andar con ojo de no atropellarlas, pues a veces parecen simples palos hasta que te acercas.

Culebra de escalera (Rhinechis scalaris)

Culebra de escalera (Rhinechis scalaris)

Pero sin duda la serpiente nocturna por antonomasia es la culebra lisa meridional (Coronella girondica). No es una especie demasiado frecuente en el término, pero tras algunas noches buscándola en lugares propicios pude ver un precioso ejemplar adulto. Esta especie se alimenta de lagartijas, pero al ser mucho más lenta que ellas su estrategia es atacarlas en sus refugios durante la noche, cuando estos saurios están durmiendo y son por tanto vulnerables.

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Aunque me hubiera gustado no he podido observar muchas aves nocturnas, más allá de oír algunas noches a los alcaravanes (Burhinus oedicnemus) o a los mochuelos (Athene noctua). Me hubiera gustado ver algún chotacabras, pero se ve que las zonas por las que voy no son muy buenas para ellos. Habrá que explorar nuevos sitios de cara a la próxima primavera...

En cuanto a los mamíferos no ha estado tan mal. Muchos carnívoros son animales muy esquivos y se han vuelto estrictamente nocturnos debido a la persecución durante siglos por parte del hombre. Tal vez el encuentro que más me ha llenado de alegría de entre todas las noches que he dedicado al campo ha sido poder ver bastante cerca a un ejemplar de gato montés (Felis sylvestris). Aunque fueron solamente unos segundos, creo no se me fue la sonrisa de la cara durante días. No, no hay fotos, si no ya sería de traca.

Acabo con los únicos mamíferos que se dejan hacer por las noches, los erizos. He podido observar algunos ejemplares de erizo europeo (Erinaceus europaeus) en Camporrobles, pero son muy tímidos y no tardan en hacerse una bola de espinas. En cambio, su pariente el erizo moruno (Ateleryx algirus) parece ser más confiado, y pude observar bien un ejemplar durante una excursión nocturna por la Pobla de Vallbona, guiado por mi amigo David Candel, gran conocedor de la zona. Esta va a ser la única foto de la entrada que no está hecha en Camporrobles, y con ella acabo, nos vemos pronto!

Erizo moruno (Ateleryx algirus)

viernes, 6 de enero de 2017

Manjavacas: Entre grullas y bigotudos

Esta vez he tardado menos en escribir de nuevo por aquí. Ayer, junto a mis amigos Iván Moya, Juanjo García y Víctor París estuvimos pasando el día en el entorno de la Laguna de Manjavacas. Esta laguna se encuentra en la provincia de Cuenca, cerca del límite con Ciudad Real, y junto a otras muchas forma parte de la llamada "Mancha Húmeda", sin duda una de las mejores zonas de pajareo de nuestro país.

Esta laguna es de los mejores lugares en Iberia para observar al bigotudo (Panurus biarmicus), un pequeño y llamativo habitante de los carrizales que se encuentra en declive en muchos otros lugares. Lo primero que vimos, no obstante, fue un numeroso bando de grullas (Grus grus) en un campo de cereal próximo a la laguna. Resultaría ser la especie de ave más numerosa a lo largo del día.

Bando de grullas (Grus grus)

Llegamos a la laguna y nos pusimos a recorrer los carrizales. No tardamos en ver el primer bando de bigotudos, pero solamente durante unos pocos segundos en los que volaron desde el carrizo y enseguida se volvieron a esconder. Aunque estuvimos gran parte de la mañana en el lugar y los observamos varias veces, no conseguimos hacer ninguna foto. Esta especie vive en el interior del carrizal y solo se dejaban ver cuando volaban brevemente cambiando de sitio, así que apenas pudimos observarlos bien. Una excusa para volver.

Hábitat del bigotudo (Panurus biarmicus)

Mientras buscábamos bigotudos pudimos observar algunas otras aves como escribano palustre (Emberiza schoeniclus), bisbitas (Anthus sp.) o los abundantes aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus). 

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Pero las aves más observada fueron nuevamente las grullas, pues empezaron a llegar numerosos grupos hacia cierta zona de la laguna, algunos pasando bastante cerca de nosotros.

Grullas (Grus grus)

Grullas (Grus grus)

Grullas (Grus grus)

Para mí, que he visto muy pocas veces a esta especie, y nunca en estas cantidades, fue un espectáculo tremendo cuando un bando tras otro empezó a pasar sobre nuestras cabezas. En muchos casos, como en la foto anterior, la pareja de adultos estaba acompañada por sus pollos de este año. En cierto momento llegó un grupo muy numeroso y sus siluetas y trompeteos llenaron el cielo.

Grullas (Grus grus)

Grullas (Grus grus)

Continuarían pasando ejemplares a diferentes distancias a lo largo de todo el día, concentrándose todos en el mismo punto. Calculo que superarían ampliamente el millar de ejemplares, si no varios millares de ellos.

Grulla (Grus grus)

Grulla (Grus grus)

Grullas (Grus grus)

Cuando nos cansamos de perseguir a los inquietos bigotudos decidimos echar un vistazo a la laguna. No sin antes pasar por unos campos encharcados junto a la carretera donde algunos limícolas se dejaron ver y fotografiar a una distancia decente. Las más bonitas, sin duda las avefrías (Vanellus vanellus). 

Avefría (Vanellus vanellus)

Avefría (Vanellus vanellus)

También había un correlimos menudo (Calidris minuta) que se mostró muy confiado, y algunos correlimos comunes (Calidris alpina) algo más lejos.

Correlimos menudo (Calidris minuta)

Correlimos menudo (Calidris minuta)

Correlimos comunes (Calidris alpina)

En la laguna mucho pato y bastante lejos. Vimos especialmente cucharas (Anas clypeata), pero también azulones (Anas platyrhynchos), cercetas (Anas crecca), un par de silbones (Anas penelope), un flamenco (Phoenicopterus roseus) y algunas grullas. Nos pasó por encima un milano real (Milvus milvus), del que veríamos varios a lo largo del día. Mala foto, pero una de las rapaces más bonitas.

Milano real (Milvus milvus)

Nuestro siguiente destino era la laguna de Pedro Muñoz, que resultó estar dominada por un inmenso bando de gaviotas sombrías (Larus fuscus). En cierto momento se levantaron y llenaron literalmente el cielo de blanco. Espectacular ver tantas aves juntas.


Laguna de Pedro Muñoz

Gaviotas sombrías (Larus fuscus)

Gaviotas sombrías (Larus fuscus)

Gaviotas sombrías (Larus fuscus)

Mis compañeros conocían la existencia de un par de encinas (Quercus rotundifolia) milenarias de gran tamaño en esta zona, en concreto un ejemplar parece ser la encina más grande de toda España (lo que la convierte en la mayor del mundo). Tras un rato buscándolas llegamos a ellas. Unos ejemplares verdaderamente espectaculares,  auténticos colosos vegetales, supervivientes a varios siglos de historia. Aunque en las fotos quizá no se aprecie del todo el tamaño, cada árbol era casi como un bosque en sí mismo.

Ejemplar milenario de encina (Quercus rotundifolia)

Ejemplar milenario de encina (Quercus rotundifolia)

Para agotar el día volvimos a la zona de los bigotudos sin mucha suerte, aunque yo pude ver un ejemplar macho en mejores condiciones que durante la mañana. Únicamente se dejó fotografiar uno de sus vecinos, este simpático buitrón (Cisticola juncidis).

Buitrón (Cisticola juncidis)

Y con un bando de grullas al atardecer manchego acabo esta entrada. Desde aquí agradezco a mis compañeros que me invitaran a participar en esta fantástica excursión. Ahora tocan unos días de parón y estudio, y pronto estaré de nuevo en esta ventana natural con todos vosotros.