domingo, 16 de julio de 2017

Herpeteando por Burgos: Saurios

Aquí viene la segunda crónica de nuestro viaje herpetológico por la provincia de Burgos, la primera dedicada a los reptiles, y en concreto a los saurios. Dentro de los saurios encontramos diversas familias de lagartos (en sentido amplio) y concretamente en Burgos pudimos encontrar representantes de las familias Anguidae (luciones), Scincidae (eslizones) y Lacetidae (lagartijas y lagartos "típicos"). Faltan aquí otras familias presentes en Iberia pero más termófilas como las salamanquesas, la culebrilla ciega y por supuesto el camaleón, que no toleran los fríos inviernos burgaleses.

Empezaré con el único representante de los ánguidos en nuestra península, el lución (Anguis fragilis), un lagarto sin patas que prefería los herbazales húmedos de la parte más norteña, aunque puede encontrarse igualmente en bosques de ribera más al sur. No vimos demasiados ejemplares de esta especie en el viaje, pero uno de ellos, además de buen tamaño, se dejó retratar muy bien para lo que suelen hacer.

Lución (Anguis fragilis)

Lución (Anguis fragilis)

Hablaba en la entrada anterior de lo buena que es esta provincia para ver las vicarianzas entre diferentes especies, lo cual se ve mejor en reptiles que en anfibios, con numerosos ejemplos de cómo especies similares ocupan ambientes y papeles ecológicos también parecidos en sus respectivas zonas climáticas. Así, el lución se ve sustituido en los herbazales más secos y mediterráneos (y más sureños) por el precioso eslizón tridáctilo (Chalcides striatus), especie que pude observar por primera vez y en abundancia. No apareció en cambio el eslizón ibérico (Chalcides bedriagai), todavía más termófilo y que aunque abundante en Valencia debe ser bien escaso en Burgos. 

Eslizón tridáctilo (Chalcides striatus)

Pasando a los lagartos, la especie más observada fue la lagartija roquera (Podarcis muralis), junto a su pariente más termófilo la lagartija parda (Podarcis liolepis), aunque a estas por lo común se me pasó hacerles fotos. Una interesante novedad fue la lagartija de turbera (Zootoca vivipara) que ocupa en la provincia únicamente unos pocos pastizales húmedos de la parte más cantábrica. 

Lagartija de turbera (Zootoca vivipara)

Los valles pasiegos burgaleses, hábitat de la lagartija de turbera

Esta pequeña lagartija de aspecto bastante normal pasa por ser uno de los reptiles con el área de distribución más grande de todo el mundo, llegando desde Galicia hasta los confines de Siberia. Es también uno de los reptiles mejor adaptados al frío, y como su nombre indica es vivípara en la mayor parte de su área de distribución, aunque las poblaciones ibéricas, quizá las que sufren menos el frío, son ovíparas. 

Lagartija de turbera (Zootoca vivipara)

Lagartija de turbera (Zootoca vivipara)

Pasando ya a lagartos de mayor envergadura, en Burgos podemos encontrar las tres especies de grandes lagartos ibéricos. En la zona norte y las riberas, en definitiva los medios más húmedos, encontramos al lagarto verde occidental (Lacerta bilineata), una preciosa aunque desconfiada especie. Pudimos ver algo menos de una decena de ejemplares en todo el viaje, de los cuales solamente uno, rescatado de una arqueta, se dejó retratar. El tiempo caluroso de la primera semana, con temperaturas de hasta 42ºC nada habituales en esta zona, nos impidió quizás disfrutar más de esta especie. 

Lagarto verde occidental (Lacerta bilineata)

Del lagarto verdinegro (Lacerta schreibieri) una especie que tenía muchas ganas de ver, solamente pudimos ver un ejemplar hembra en todo el viaje, que aunque la vimos el tiempo suficiente para identificarla con total seguridad, no dió tiempo a sacar las cámaras antes de que se ocultara en unas zarzas. Esta es seguramente la especie de lagarto más escasa aquí, ya en el límite de su distribución. La más observada, en cualquier ambiente mínimamente mediterráneo, el gran lagarto ocelado (Timon lepidus). 

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Y acabo con una nota curiosa, una especie que en Valencia es tan común que ya casi la ignoramos en nuestras salidas de campo, y aquí en cambio es un ser casi exótico. Hablo de la lagartija colilarga (Psammodromus algirus), claro representante de una herpetofauna muy mediterránea y de la cual pudimos observar un ejemplar en todo el viaje, seguramente en uno de los límites de su distribución. En la siguiente entrada harán su aparición las auténticas estrellas del viaje, las serpientes. ¡Hasta pronto!



4 comentarios:

  1. Enhorabuena por el eslizón tridáctilo, encima resarciéndote viendo muchos ejemplares. Una vez más es un gustazo ver esos bichos norteños junto a los que nosotros estamos más acostumbrados a ver.
    ¡Saludos!

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    1. Sí, Carlos y yo nos quitamos la espinita con ese bicho que no quiso salir en tu tierra (lástima que Pablo no pudo venir y aún no lo ha visto jeje). En esta zona era curiosa la variedad de especies que se veían, las del norte con las del sur, cada una en su ambiente. Juntas pero no revueltas...

      ¡Saludos!

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  2. Uma beleza exótica e muito bem registrada... que preciosos estão esses simpáticos bichanos! ;)
    Um beijo

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    1. Gracias Teca. Parece exótica, pero en realidad son bichos muy cercanos, además de bellos...

      Besos

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