jueves, 20 de julio de 2017

Herpeteando por Burgos: Culebras

Esta vez he tardado un poco menos en traeros la antepenúltima crónica (esta va a ser minicrónica) de mi viaje herpetológico a Burgos. El clima frío del norte de esta provincia no es el más adecuado para las serpientes, por lo que la diversidad de especies que podemos encontrar aquí es quizás algo menor que en zonas más mediterráneas, faltando muchas de ellas como las culebras grandes de escalera, herradura o bastarda. Estas ausencias permiten sin embargo a otras especies, más tolerantes al frío, expandirse o abundar más que en los lugares donde compiten con las grandes culebras mediterráneas. El ejemplo más paradigmático de esto yo diría que son las víboras, de las cuales hablaré en la próxima entrada. 

Las dos especies de culebras de agua, por ejemplo, se encuentran presentes por toda la provincia. En el caso de la culebra de collar (Natrix astreptophora), su abundancia es mayor que en localidades más al sur, ciñéndose sin embargo a la vegetación húmeda y de ribera. Pudimos observar varios ejemplares juveniles, aunque ningún adulto (recordemos el mal tiempo que nos hizo). 

Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora)

Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora)

Este último juvenil presentaba un aspecto muy escuálido, similar al que tienen las serpientes cuando las rescatas de efectos trampa donde no comen. Estaba junto a una charca plagada de renacuajos, aunque también de culebras viperinas, que igual aquí desplazaban a estas serpientes...

Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora)

Justamente pudimos ver un ejemplar de buen tamaño no muy lejos, y con una coloración particularmente rojiza, una de las más bonitas que he visto nunca sin duda. Comprobamos que la especie estaba más ligada al agua que la viperina (no vimos ni un ejemplar en tierra) y su abundancia, excepto en puntos muy concretos, era más bien baja. 

Culebra viperina (Natrix maura)

De entre las serpientes ya eminentemente terrestres, las únicas culebras presentes en nuestra zona de prospección fueron las culebras lisas. A la meridional (Coronella girondica) la encontramos en las zonas de mayor aridez y un carácter más mediterráneo, como las solanas. Gran parte de los individuos los vimos por la noche, cruzando la carretera, y por ello no tengo fotos demasiado buenas. 

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Una especie nueva para mí fue la culebra lisa europea (Coronella austriaca). Es una de las serpientes europeas mejor adaptadas al frío, y la hallamos en zonas más umbrías, altas y húmedas que la meridional, aunque a veces muy próxima a ella. Se diferencian por varios rasgos, siendo los más fiables la coloración ventral, uniforme en la europea, y la escama rostral penetrante, que le da un "hocico puntiagudo".

Culebra lisa europea (Coronella austriaca)

Además, una adaptación de esta serpiente a los climas fríos, que comparte con las víboras, es su ovoviviparismo. Los huevos se incuban en el interior del cuerpo de la madre, evitando su exposición al frío exterior. 

Culebra lisa europea (Coronella austriaca)

Y la última especie de la que voy a hablar va a ser la única que no observamos en Burgos. Uno de los días que dejamos un poco de lado la prospección para realizar una escapada a la provincia de Guipuzkoa, con el objetivo de ver una culebra de esculapio (Zamenis longissimus), seguramente la especie más difícil de ver de la herpetofauna ibérica y también la que más ganas tenía de observar. Y gracias a la ayuda de los amigos vascos Ander Izaguirre y Aitor Montes que nos acompañaron pudimos encontrar un precioso ejemplar adulto. 

Culebra de esculapio (Zamenis longissimus)

Esta especie tiene una distribución europea meridional, siendo menos termófila y xerófila que su pariente la culebra de escalera (recientemente renombrada como Zamenis scalaris).  Es célebre entre los herpetólogos ibéricos su capacidad de trepar a los árboles, y aunque pueden hacerlo de vez en cuando yo diría que sus costumbres son menos arborícolas de lo que se piensa. 

Culebra de esculapio (Zamenis longissimus)

La especie es también célebre por su asociación a Esculapio o Asclepio, dios romano de la medicina, apareciendo en su vara como símbolo de esta. Su dieta se compone principalmente de micromamíferos, algún lagarto y también aves. Es la segunda serpiente más larga de la península,  pudiendo medir cerca de dos metros (aunque suelen ser bastante menores) solamente superada por la culebra bastarda. 

Culebra de esculapio (Zamenis longissimus)

Es justamente en la campiña vasca donde la especie presenta una mayor abundancia de entre sus pocas localidades ibéricas, aunque sus costumbres discretas la hacen difícil de encontrar, especialmente si no sabes dónde buscarla. En el norte de Cataluña por ejemplo está también presente, y allí parece que se hace especialmente difícil de ver (la he buscado un par de veces sin éxito). Una serpiente preciosa al fin y al cabo, y con ella me despido. En la última entrada, las víboras burgalesas.


4 comentarios:

  1. Enhorabuena por el reportaje y por esa preciosa esculapio. Un abrazo desde Cantabria.

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  2. La esculapio es un premio de los gordos, es de esos bichos que sé que no me encontraré como no vaya con alguien que los tenga bien fichados.
    Muy provechoso el viaje, y eso que aún queda ver las viboracas.
    ¡Saludos!

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    1. Sí, esa esculapio va a ser el bicho del año para mí seguramente, me hizo mucha ilusión poder verla. Y como dices, sin ayuda habría sido mucho más difícil. ¡Mañana concluimos con las viboracas! ;)

      Saludos desde el bochornoso Mediterráneo

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