sábado, 13 de mayo de 2017

Descubriendo la Sierra de Segura

Hoy os traigo la que seguramente será de las entradas más largas del blog, si no la que más. Y la ocasión lo merece. Ayer regresé del que sin duda será uno de mis viajes naturalistas del año, tres días recorriendo la Sierra de Segura, ese gran espacio natural de las serranías penibéticas que llevaba mucho tiempo queriendo visitar. Y ha sido gracias a mis amigos Pablo Vicent y Carlos Ortega que una vez más me han acompañado en esta expedición.

Uno de los motivos de este viaje para mí era sin duda conocer al gran Carlos Rossi, uno de los mayores conocedores de estas sierras y su biodiversidad. Gracias a él hemos conocido algunos de los mejores rincones y sin su ayuda no habríamos visto ni la mitad de cosas. Desde aquí os recomiendo visitar su fantástico blog si no lo conocéis. 

Pues bien, vamos a ello. Empezamos por el nacimiento del río Mundo, donde a parte de deleitarnos con el maravilloso panorama que forman el agua y la roca nuestro objetivo era encontrar la endémica lagartija de Valverde (Algyroides marchi) una especie que solamente se haya en estas sierras. Encontrar a este reptil era para mis compañeros uno de los objetivos principales también del viaje entero.



Aunque la meteorología no era muy favorable y nos costó bastante finalmente dimos con ellas, pudiendo observar varios ejemplares, adultos y juveniles. Un saurio verdaderamente precioso, con esos tonos broncíneos en su dorso y amarillo intenso en el vientre.

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

El género Algyroides tiene una distribución curiosa, testigo de antiguas eras geológicas cuando el Mediterráneo estuvo desecado. Los parientes más cercanos de nuestra lagartija de Valverde se encuentran en islas como Córcega y Cerdeña, así como en Grecia y los Balcanes. 

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

La lagartija no es el único endemismo que vive al amparo de las frescas rocas del Mundo. También podemos encontrar aquí a una peculiar planta carnívora, Pinguicola mundi, que se haya también en unos pocos lugares de estas serranías ibéricas.

Pinguicola mundi

Pinguicola mundi

Tras este lugar nuestro siguiente destino eran un par de puntos donde Carlos sabía que podríamos ver algunos anfibios interesantes. Por el camino nos fue mostrando numerosas especies de orquídeas,  la mayoría nuevas para mí, demostrando que esta zona es también uno de los mejores lugares de España para ellas.

Limodorum abortivum

Orchis cazorliensis

Dactylorhiza sulfurea

Cephalantera longifolia

Orchis langei

Llegamos a la laguna de la Hueta, donde pudimos ver y oír numerosas ranitas meridionales (Hyla meridionalis) de varios colores, así como una hembra de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus).

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)

Tras disfrutar de este lugar fuimos hacia una fuente donde cría el sapo patero bético (Alytes dickhilleni), el otro endemismo herpetológico de estas tierras. Ya antes de llegar nos topamos con un par de ejemplares. Esta especie se parece mucho al sapo partero común pero se distingue por la ausencia de puntos rojos o anaranjados y por presentar manchas de color verdoso, más numerosas en algunos ejemplares como los que vimos.

Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

En la fuente además de numerosas larvas de partero había también alguna de salamandra (S. salamandra morenica) aunque el adulto no apareció a pesar de la lluvia. El último anfibio de la noche fue un joven sapo común, que vimos ya sin Carlos cerca del lugar donde acampamos. 

Larva de salamandra

Sapo común (Bufo spinosus)

El día siguiente amaneció con un tiempo desapacible que amenazaba lluvia. Aún así nos dirigimos hacia nuestro siguiente objetivo, la laguna de Siles, que Carlos nos había recomendado como un lugar donde poder observar al eslizón tridáctilo (Chalcides striatus). En este caso fallamos el tiro, y los eslizones no aparecieron, pudiendo observar bastantes lagartos ocelados (Timon lepidus), sapos corredores (Epidalea calamita) y una joven culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) a punto de mudar la piel.

Prados junto a la laguna de Siles

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

Aun así observamos una especie nueva de reptil para los tres, la lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus). En Valencia tenemos lagartijas cenicientas, pero son de otra especie (P. edwarsianus) distinguible por ciertos detalles en las escamas. Además, este macho en celo era mucho más verdoso que ninguna de las cenicientas que he visto allí.

Lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus)

A la tarde nos juntamos de nuevo con Carlos para descubrir las partes altas de la Sierra, donde tenía la esperanza de ver por fin algún ejemplar de quebrantahuesos, la última rapaz ibérica que me falta por observar. Estos increíbles animales llegaron a desaparecer de la zona pero gracias a un exitoso programa de reintroducción hoy tenemos ya un par de parejas reproductoras. 

Aquí la meteorología nos volvió a jugar una mala pasada, pues apenas vimos alguna rapaz. Únicamente se dejaron ver algunas orquídeas, como esta preciosa Orchis purpurea. Y unos increíbles paisajes.

Orchis purpurea

Vimos también cabras monteses (Capra pyrenaica). La primera un poderoso macho de los que ya se ven pocos y que por desgracia se fue antes de que lo pudiera fotografiar. Después un grupo de hembras y jóvenes, ya con poca luz, pero que se portaron bastante mejor.

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Cabra montés (Capra pyrenaica)

¡Y de algo tenía que servir toda esta lluvia! Mientras volvíamos ya a la noche se nos cruzó por el camino un precioso adulto de salamandra (Salamandra salamandra morenica) curiosamente en plena zona de olivar. Un buen broche final a nuestro paso por la Sierra de Segura.

Salamandra común (Salamandra salamandra morenica)

Salamandra común (Salamandra salamandra morenica)

Salamandra común (Salamandra salamandra morenica)

Y aquí acaba esta crónica. De nuevo agradecer a mi amigo Carlos su compañía y todo su conocimiento sobre este fantástico lugar al que esperamos volver pronto, pues todavía tiene mucho que ofrecer. Me despido con una bonita culebrilla ciega, que vimos por Albacete durante nuestro camino de regreso. ¡Próximamente, la entrada 50 del blog!