jueves, 23 de junio de 2016

Final de primavera por las tierras interiores

No he tardado tanto esta vez en volver a escribir en el blog (es lo que tienen las vacaciones), y hoy vengo a contaros como han ido mis salidas al campo en este final de primavera por las tierras del interior valenciano. Adelanto que ha habido bastantes sorpresas agradables, y alguna quizás no tanto.

Voy a empezar con un par de jornadas que a finales de Mayo y principios de Junio dedicamos a la observación de anfibios y reptiles. El 29 de Mayo acompañé a mi amigo Ángel Gálvez en una serie de muestreos que está realizando en determinados puntos de agua de la comarca de cara a su trabajo de fin de máster, con objeto de comprobar los efectos de la presencia de gallipatos (Pleurodeles watl) en la supervivencia de larvas de anuros. 

Gallipato (Pleurodeles watl)

Además de bastantes gallipatos, alguno de buen tamaño, pudimos disfrutar con la aparición de pequeños metamórficos de otros anfibios, que por estas fechas, terminada la metamorfosis, abandonan su vida acuática antes de que los calores del verano acaben con el agua de las charcas. Entre ellos vimos sobre todo de sapillo moteado (Pelodytes punctatus) y alguno de sapo corredor (Bufo calamita). 

Sapillo moteado (Pelodytes punctatus) metamórfico

Sapillos moteado (Pelodytes punctatus) metamórficos

Estos metamórficos son realmente minúsculos, siendo los de moteado del tamaño de una uña, e incluso más pequeños los de corredor, con una longitud menor al diámetro de una moneda de céntimo.

Sapo corredor (Bufo calamita) metamórfico

Pero la sorpresa del día nos la dieron dos buenos ejemplares de culebra viperina (Natrix maura) que estaban disputándose una presa, en este caso un renacuajo de sapo de espuelas (Pelobates cultripes) que son realmente enormes. 

Culebras viperinas disputando una larva de sapo de espuelas

Al parecer una de los dos había capturado a la larva, y la otra, en lugar de buscarse una para ella, estaba tratando de engullir la de su congénere. Tras mucho tira y afloja, llegando a enredarse entre ellas formando un verdadero nudo, la más grande, seguramente la que capturó al desdichado renacuajo, se hizo con el botín y se sumergió para engullirlo con tranquilidad, mientras que su rival se lamía la derrota en la orilla.

Culebras viperinas disputando una larva de sapo de espuelas

Culebra viperina (Natrix maura), esta es la que perdió

El 14 de Junio volvimos a reunirnos un buen grupo de amigos para una nueva excursión herpetológica. Los objetivos eran claros, intentar ver dos de las serpientes más raras de la provincia, la culebra de collar ibérica (Natrix asteptophora) y la víbora hocicuda (Vipera latastei). Comenzamos la jornada con una preciosa hembra de lagarto ocelado, de la que pongo solo una foto para no cansar tanto con esta especie.

Hembra de lagarto ocelado (Timon lepidus)

También pudimos observar algunas lagartijas cenicientas (Psammodromus edwarsianus), para mí la lagartija más bonita.

Lagartija cenicienta o de Edwards (Psammodromus edwarsianus)

Finalmente tras mucho buscar pudimos ver cumplido uno de nuestros objetivos al dar con un juvenil de culebra de collar ibérica, una preciosidad de animal, con ese collar brillante tras la cabeza y los ojos de color rubí.

Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora)

Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora)

Y no solo eso, sino que poco más tarde, mientras remontábamos el curso de un arroyo encontramos un macho adulto. A esta serpiente solamente pudimos fotografiarla con mi cámara compacta, pues nos dejamos el resto en los coches por temor a mojarlas. Suerte que yo conseguí llevarla por el río, convenientemente impermeabilizada por tres capas de bolsas de basura :)

Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora)

Fue mi amigo Antonio, maestro en el manejo de cámaras compactas, quien realizó las tomas a esta pasada de animal. Si el juvenil ya era bonito, este ejemplar nos confirma que estamos ante una de nuestras serpientes más bellas. Es esta una especie eurosiberiana más abundante en zonas de clima lluvioso. Sus hábitos son semiacuáticos y para encontrarla en nuestras áreas mediterráneas deberemos explorar los frescos bosques de ribera que circundan nuestros mejores ríos de montaña.

Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora)

Dejemos ahora un momento los reptiles y pasemos a las aves, que en estos días de final de primavera también han dado más de una sorpresa en la zona. Las viejas casas de labor que tapizan los llanos de Camporrobles son refugio habitual para numerosas especies de aves, como gorriones chillones, collalbas grises, abubillas, cernícalos o los mochuelos europeos (Athene noctua) como este ejemplar que se dejó ver bien en al atardecer en una de ellas.

Mochuelo europeo (Athene noctua)

Lo que no es ya tan habitual es encontrarse con una carraca europea (Coracius garrulus). Y es que el ave azul es muy poco habitual en la provincia de Valencia fuera de sus épocas de paso. Viendo las fechas en que estamos albergo la esperanza de que pueda ser un ejemplar reproductor, estaremos atentos...

Carraca (Coracius garrulus)

Pero el auténtico sorpresón que me han dado los llanos ha sido el poder observar por vez primera a un ejemplar de cernícalo patirrojo (Falco vespetrinus). Esta pequeña rapaz es propia de las llanuras arboladas de Europa oriental, y sus zonas de cría más cercanas se encuentran en Hungría. Toda una suerte poder ver uno de los escasísimos ejemplares que, desviados de sus rutas habituales, atraviesan España cada año.

Cernícalo patirrojo (Falco vespetrinus)

A pesar de la distancia y la reverberación, espero que podáis apreciar alguna de las características principales del ave, como son esas patas y pico tan rojizos que le dan el nombre. Este ejemplar es un macho subadulto, reconocible por los tonos grisáceos que muestra en todo su cuerpo y sus plumas de vuelo barradas, que pudimos ver cuando se levantó. Pocas rapaces habrá más bonitas. Con esta, son solamente tres las rapaces ibéricas (de presencia habitual) que me quedan por ver: el águila moteada, el aguilucho papialbo y el quebrantahuesos. No imagino el día en que me encuentre con cualquiera de ellas.

Cernícalo patirrojo (Falco vespetrinus)

Y ahora es cuando voy a hablar de las sorpresas desagradables. Todos tenemos asumido que los atropellos de fauna se producen, y además son un problema de difícil solución. Sin embargo, no tenía yo el cuerpo preparado para encontrarme con este espectacular macho de culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), de 1'60m de longitud, atropellado en una curva cerrada y con la marca de la rueda situada justo en el centro del carril; haciéndome dudar de si algún impresentable la habría pillado a propósito amparándose en su ignorancia. La bastarda es mi favorita de entre nuestras serpientes, y llevo tiempo queriendo ver un macho de grandes dimensiones como este, pero no así, no así...

Poderoso macho de culebra bastarda, atropellado en una carretera rural

Para acabar la entrada con una nota positiva, el azar quiso que hace pocos días me encontrara con una enorme culebra de escalera (Rhinechis scalaris), esta vez viva, tomando el sol justo en mitad de un camino rural. Tras hacerle unas cuantas fotos procedía a retirarla del carril, dejándola en un montón de piedras en el que se ocultó con rapidez. Probablemente, mi acción le salvó la vida, pues pocos minutos después pasó un enorme camión tráiler a toda velocidad por el camino, que habría acabado con ella con toda probabilidad.

Culebra de escalera (Rhinechis scalaris)

Culebra de escalera (Rhinechis scalaris)

La gran culebra me agradeció mi ayuda con un par de mordiscos, y nos fuimos ambos, contentos, a seguir nuestras vidas. Por favor, respetemos a nuestra fauna, a todos nos gusta llegar pronto, pero circulad con precaución por los caminos y carreteras rurales, nuestra biodiversidad os lo agradecerá. 

Posando sonriente antes de su rescate

domingo, 12 de junio de 2016

Amantes del calor

Tras un parón más largo de lo que me gustaría debido a los exámenes, vuelvo a estar de nuevo por aquí con esta entrada que es ya la número treinta del blog. Estando ya a mediados de Junio, las altas temperaturas comienzan a imperar por la costa levantina. Precisamente hoy he querido recopilar una serie de animales y plantas, observados estas últimas semanas, que tienen en común su termofilia, es decir, gustan de lugares cálidos y además algunas de ellas tienen un origen africano.

Ya adelanto que van a ser principalmente reptiles e insectos. He de decir que últimamente estoy haciendo pocas fotos de aves, y ojo, no es que haya dejado de hacerles caso, simplemente las observo con el telescopio y como suelen estar lejos no me merece la pena tratar de fotografiarlas. Y mi humilde objetivo 300mm "low cost" tampoco ayuda a ello.

Bueno, entrando ya en materia, voy a empezar con dos reptiles observados la semana pasada en  los municipios de Olocau y Bétera, cerca de la capital, en un  par de excursiones muy bien acompañado. El primero es la salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus). Esta especie es algo más pequeña que la común, y a diferencia de ella, solo se encuentra en las zonas más calurosas de nuestro país, concretamente el litoral mediterráneo y algunas zonas cálidas del interior. Su ojo anaranjado es en mi opinión uno de sus rasgos más llamativos y sirve además para diferenciarla.

Salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus)

Otro reptil, esta vez más espectacular, que pudimos observar fue el lagarto ocelado (Timon lepidus) que es ya un viejo conocido en este blog. Pero este macho tenía algo de especial, y es que pertenecía a la subespecie nevadensis, propia del sureste peninsular, y que para algunos autores sería una especie diferente.

Lagarto ocelado (Timon lepidus nevadensis)

Como rasgos distintivos, estos lagartos carecen de escamas negras y tienen muy pocas verdes. Son muy pálidos, con un vientre casi blanco y una coloración predominantemente marrón anaranjado. La cabeza de los machos en celo, como este ejemplar, toma además unos tonos azulados preciosos. Os dejo dos fotos más para que disfrutéis de esta maravilla de animal.

Lagarto ocelado (Timon lepidus nevadensis)

Lagarto ocelado (Timon lepidus nevadensis). Detalle de la cabeza

Y voy a cambiar de ambiente y de grupo para mostraros algunas libélulas que pude observar en una excursión por la Marjal del Moro. Huelga decir que ese día, con un calor abrasador, fueron lo único decente que pude fotografiar. Destaca la preciosa Aeshna isoceles, una especie que tenía bastantes ganas de ver. Este ejemplar tenía un comportamiento territorial muy curioso, pues perseguía cualquier objeto volador que entrara en su territorio, incluyendo libélulas más grandes (como Anax parthenope) e incluso pájaros como buitrones o carriceros. Tras un largo rato finalmente se posó y pude hacerle una foto testimonial, que no hace justicia a su belleza. También observé algunas especies más comunes que se dejaron fotografiar mejor.

Aeshna isoceles

Orthetrum cancellatum

Sympetrum fonscolombii

Y pasamos ya a la excursión de la que más quería hablar, que es la de esta mañana en la Devesa del Saler. Es increíble como un sitio al que he ido tantas veces me sigue dando sorpresas cada vez que lo visito.

Paisaje de las dunas del Saler

La espectacular floración de los helicrisos ya ha cesado, y deja paso en las dunas a otras plantas como la preciosa Centaurium quadrifolium, que tiñe de rosa las depresiones interdunares.  Entre todos los ejemplares rosas pude encontrar además una mata con flores blancas, seguramente un individuo mutante incapaz de producir el pigmento.

Centaurium quadriflorum

Centaurium quadriflorum mutante

Siguiendo con la flora, una de las plantas más características en el ecosistema dunar es el precioso lirio marino (Pancratium maritimum). Esta bulbosa suele empezar a florecer entrado el verano, pero tuve suerte y pude encontrar un ejemplar adelantado. Sus flores son grandes y ciertamente muy llamativas.

Lirio de mar (Pancratium maritimum)

Lirio de mar (Pancratium maritimum)

Pasando ya a los animales, me sorprendió la cantidad de zigenas que volaban por todas partes. Esta especie (Zygaena occitanica subsp. halophila) además es especialmente llamativa, sobre todo cuando vuelan y muestran su segundo par de alas de color escarlata intenso. Recordemos que las zigenas son polillas diurnas, que con sus colores llamativos advierten a sus depredadores de lo venenosas que son en caso de que se les ocurriera probarlas (proceso llamado aposematismo).

Zygaena occitanica subsp. halophila

Zygaena occitanica subsp. halophila

El reptil, y casi diría el animal, dominante en este medio es la lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus). Estas llamativas lagartijas son muy rápidas sobre la arena, como pequeñas balas, lo que hace difícil fotografiarlas a pesar de su abundancia. Tuve suerte de que un ejemplar adulto se mostrara más tranquilo posando para mí durante unos minutos.

Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus)

Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus)

Fijaos en la siguiente foto como separa sus patas del suelo para tomar el sol, minimizando el contacto con la ardiente arena. Los parientes más cercanos de nuestras colirrojas se encuentran principalmente en África y habitan medios desérticos, por lo que es uno de nuestros reptiles más adaptados al calor.

Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus)

El susto de la mañana me lo dio un tremendo ejemplar de culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) que se escabulló como un relámpago verde entre las hierbas. Pero el verdadero protagonista reptiliano de las dunas del Saler no es otro que la tortuga mediterránea (Testudo hermanni). Como ya comenté en otra entrada, esta especie ha sido reintroducida en la zona tras siglos (incluso milenios) de ausencia.

Tortuga mediterránea (Testudo hermanni)

Y hay que decir que se han adaptado bastante bien, incluso he oído que se han visto ya las primeras crías. En esta época deben estar muy activas, pues pude disfrutar de hasta tres ejemplares. Huelga decir que las tortugas son crípticas y bastante difíciles de ver, pero por suerte el terreno arenoso ayuda a ello.

Tortuga mediterránea (Testudo hermanni), y tras ella, su característico rastro

Tortuga mediterránea (Testudo hermanni)

Agrada además observar ejemplares de diferentes edades. La densidad alta de la especie en este espacio se debe en parte a su aislamiento, pues La Devesa es una isla de vegetación natural cercada por arrozales, carreteras y las golas que comunican L'Albufera con el mar. Esto hace que las tortugas tengan nulas opciones para dispersarse, y se queden en los ambientes más favorables.

Tortuga mediterránea (Testudo hermanni) juvenil

El último ejemplar que vi resultó ser el más viejo de los tres, una hembra de gran tamaño con una cicatriz en el espaldar a la que no quise molestar demasiado. Las tortugas no tienen apenas depredadores en El Saler, más allá de algún perro descontrolado, aunque en otras zonas pueden formar parte de la dieta de depredadores como algunas grandes rapaces y carnívoros.

Tortuga mediterránea (Testudo hermanni)

Cabeza de tortuga mediterránea (Testudo hermanni)

Y ya para terminar, volvemos a las libélulas. En El Saler podemos encontrar varias especies de origen africano, colonizadores recientes de nuestra península al amparo de la subida de temperaturas. Entre ellas la feroz y espectacular Orthetrum trinacria o la más humilde Diplacodes lefebvrei, que ha resultado ser una especie nueva para mí y la sorpresa del día. ¡Nos vemos pronto!

Orthetrum trinacria

Diplacodes lefebvrei