lunes, 26 de diciembre de 2016

Hacia el Sur

Decía yo en la anterior entrada que seguramente sería la última del año dedicada a la herpetofauna, y que las próximas tendrían como protagonistas de nuevo a las aves. No obstante las malditas aunque vayas a verlas siguen sin dejarse fotografiar en condiciones, y a pesar de lo que pensaba, incluso bien avanzado Diciembre hay ciertas zonas donde pueden verse herpetos.

El pasado Jueves día 22 nos juntamos unos cuantos del grupo de amigos con el que suelo salir a herpetear y nos dirigimos al sur de Alicante, concretamente a la sierra de Crevillente, donde habíamos oído hablar de la existencia de una población introducida de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus), la única de toda nuestra comunidad. Tras las fuertes lluvias que han azotado hace poco la costa levantina, es la ocasión perfecta para verlos en su fase acuática.

Áridos espartales alicantinos

Las tierras del sur de Alicante muestran un aspecto muy árido y desolado. A mí me recordaron a las películas de vaqueros en el oeste americano. Un lugar a priori poco adecuado para los anfibios, no obstante, existen umbríos barrancos que retienen algo de humedad.

Cortaduras de arena ricas en fósiles

Antes de ir a buscar los tritones revisamos algunas albercas donde muchas veces caen reptiles y mueren de inanición al no poder salir de ellas. Así rescatamos un pálido lagarto ocelado sureño, de la especie Timon nevadensis, de una de ellas. Estaba algo desnutrido por su estancia en la alberca, pero en forma.

Lagarto ocelado (Timon nevadensis)

Cerca de otra de las albercas encontramos una especie a la que le tenía bastantes ganas, una mantis de la especie Sphodromantis viridis. Una especie típicamente africana, que en España se observa únicamente en las áreas más cálidas del sur. Se reconoce por su tamaño grande y las manchas blancas en sus alas.

Mantis africana (Sphodromantis viridis)

Dirigiéndonos ya al barranco donde se encuentra la población de tritones tuvimos una segunda sorpresa artrópoda, en forma de una hembra de la araña lobo Lycosa hispanica, transportando sus retoños a cuestas. Preciosa escena.

Araña lobo o tarántula ibérica (Lycosa hispanica)

Araña lobo o tarántula ibérica (Lycosa hispanica)

Llegamos por fin al barranco, y no tardó en aparecer el primer ejemplar de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus), una hembra grávida (cargada de huevos que pondrá pronto). Tras ella aparecieron más ejemplares, machos y hembras, hasta un total de siete u ocho. Nada mal para este árido entorno.

Pozas superiores del barranco

Hembra grávida de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)

Macho de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)

Mis seguidores quizá recordéis que ya había visto en Cataluña a su pariente el tritón jaspeado (Triturus marmoratus), pero fue en forma de pequeños juveniles recién metamorfoseados. Estos adultos en celo eran infinitamente más llamativos, sin duda uno de los anfibios más bellos que he visto. El tritón pigmeo es un endemismo ibérico, evolucionado a partir de una adaptación del jaspeado a un clima más mediterráneo. Es algo más pequeño que el jaspeado y la cresta de los machos es más baja, pero ambos son una delicia para la vista.

Vista de las pozas inferiores

Macho de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)

Macho de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)

Tras estar un buen rato disfrutando de los tritones nos fuimos del lugar en dirección a otras albercas que había que mirar para rescatar más animales que hubieran caído. Estábamos en el día más corto del año, así que nos dimos prisa. La revisión de aljibes dio como resultado el rescate de un juvenil de culebra de herradura (Hemorrois hippocrepis), especie que se estrena en el blog. Por desgracia vimos también un adulto en un pozo inaccesible que no pudimos salvar.

Culebra de herradura (Hemorrois hippocrepis)

La herradura es una culebra de origen africano, amante del calor y sin duda una de las más bonitas. Su gusto por trepar a muros y otras construcciones en busca de nidos o lagartijas es muchas veces su perdición al caer en estos efectos trampa.

Culebra de herradura (Hemorrois hippocrepis)

La última parada del día era una zona de matorral donde buscamos al camaleón mediterráneo (Chamaeleo chamaeleon), otra especie recientemente llegada a la zona. Las fechas no son las más favorables para ver a estos curiosos reptiles y no logramos encontrar ningún ejemplar. No obstante, como es costumbre en mí, os dejo unas fotos de camaleones de otra salida el pasado verano que se quedaron sin poner en el blog.

Camaleón común o mediterráneo (Chamaeleo chamaeleon)

Como veis, uno de los animales más curiosos de nuestra fauna, con esos ojos móviles, su capacidad trepadora, sus cambios de color... Verlos me transporta al norte de África, un lugar mágico que espero visitar dentro de poco... Pero eso sí que será tema para la próxima temporada. Desde aquí deseo un feliz año a todos mis seguidores, y nos vemos en la siguiente entrada.

Camaleón común o mediterráneo (Chamaeleo chamaeleon)


domingo, 6 de noviembre de 2016

Rematando la temporada herpetológica, por las montañas mediterráneas

Ya bien entrado el otoño, vengo hoy con la crónica de dos fantásticas excursiones que han supuesto el apoteosis final de un año muy dedicado a estos seres muchas veces desconocidos e incluso denostados que son los herpetos (anfibios y reptiles). A partir de ahora ya se sumirán en su letargo invernal, y por tanto es de esperar que sean nuevamente las aves quienes acaparen el protagonismo en las próximas entradas.

La semana pasada estuve con mis amigos Pablo Ruiz e Iván Moya por la Sierra de Valdemeca, en la Serranía de Cuenca. A pesar de ser unas fechas a priori muy tardías para los herpetos en estas zonas tan altas, confiábamos en encontrar alguna ranita de San Antonio, que Iván aún no había podido ver, y si no aparecían pues al menos disfrutar de los paisajes otoñales de la zona y de lo que quisiera dejarse ver. 

Pues bien, comenzamos el día con temperaturas muy bajas, los charcos helados y un mar de escarcha e incluso carámbanos cubriendo toda la vegetación. Al ver esto parecía que iba a ser imposible avistar ningún herpeto, pues seguramente ya estarían hibernando con estos fríos. Sin embargo, poco a poco se fue alzando el sol, el hielo se fundió y la temperatura se hizo más agradable.

Y fue aquí cuando se produjo el primer encuentro de una mañana que resultaría ser quizá la más afortunada de toda la temporada. Habíamos revisado una charca sin ver más que un par de atontadas ranas comunes, cuando atisbé movimiento cerca de un muro de piedras. Y resultó ser nada menos que un macho adulto de víbora hocicuda (Vipera latastei). Para nada contaba con poder ver una serpiente ese día, y menos esta.

Víbora hocicuda (Vipera latastei)

Poco que ver con las otras dos víboras que he visto este año, ambas juveniles. Este ejemplar mediría más de 50cm, con un patrón contrastado precioso. Un animal espectacular, que se dejó fotografiar mientras el sol calentaba su cuerpo, seguramente en sus últimos días de actividad este año. Resulta curioso que habiendo pasado días y tardes enteras buscando a esta especie por diversos lugares, aparezca cuando menos te lo esperas y sin apenas buscarla.

Víbora hocicuda (Vipera latastei)

Impresionante la mirada de las víboras, podría pasarme horas mirándola. 

Víbora hocicuda (Vipera latastei)

Nos despedimos de nuestro reptil más amenazado, al que deseamos un buen invierno, y muy motivados encaminamos nuestros pasos a un ecotono de prados, pinares y robledales con charcas y arroyos donde pensábamos buscar la ranita. Esta es una zona de gran biodiversidad, como lo demuestra la observación de un bando de zorzal alirrojo (Turdus iliacus), una especie nueva para mí (imposible hacerles foto, pero ya caerán).

Abrevadero tradicional de la Serranía

Poco a poco fuimos avanzando hacia la sierra, que ofrecía una bonita estampa tras los sauces, con sus manchas coloreadas de robles albares y melojos, vegetación que solamente se encuentra aquí en toda a Serranía.

Sierra de Valdemeca

Y es aquí cuando rematamos la suerte de la mañana. Parecería que caen del cielo. Un adulto de ranita de San Antonio (Hyla molleri) apareció de repente saltando por el suelo de uno de los caminos que atraviesan estos prados, siendo casualmente Iván quien la vio primero. Se supone que esta especie es trepadora y nocturna, pero este ejemplar apareció a pleno sol, y en el suelo. Supongo que en todas las especies hay individuos "rebeldes" que cuestionan lo establecido...

Ranita de San Antonio (Hyla molleri)

Como no nos parecía un sitio muy adecuado para ella (estaba todo lleno de gente buscando setas), la mojamos un poco en una charca y la escondimos entre la vegetación, no sin antes hacerle unas cuantas fotos.

Ranita de San Antonio (Hyla molleri)

Se puede apreciar su garganta anaranjada, que indica que nos encontramos ante un ejemplar macho. Como sea, una especie preciosa, quizá mi anfibio favorito, y una estupenda forma de acabar la temporada. Ya tengo ganas de volver en primavera y verlas en celo.

Ranita de San Antonio (Hyla molleri)

El último herpeto de día fue un ejemplar de sapo corredor, quizá la especie que más he visto este año, lo que no quita que me sigan fascinando esos ojos esmeralda que tienen. A la vuelta intentaríamos ver gallipato en varios puntos que conozco, sin éxito. Nos falló lo fácil y vimos lo difícil.

Sapo corredor (Bufo calamita)

Lo mejor de la excursión, sin embargo, sumergirse en los bosques otoñales de la Serranía y disfrutar de estampas como estas:





Pasando a la segunda excursión, ayer, junto con algunos de los amigos que me han acompañado toda la temporada (Carlos, Antonio y Rubén) fuimos a la Sierra del Toro, en la provincia de Castellón. El objetivo principal para mí era la culebra lisa europea (Coronella austriaca), y para mis compañeros la víbora (Vipera latastei), pero yo con la que vi en Cuenca ya estaba contento.

El Toro abrazado por la niebla

Pues bien, aquí ya vimos que la cosa se acababa. Las peores condiciones posibles para buscar herpetofauna. Niebla, lluvia y un viento muy fuerte. Ni cinco minutos se podía aguantar fuera del coche. Sin embargo, un auténtico naturalista nunca se rinde, y pude disfrutar al subir de un bando de verderón serrano (Carduelis citrinella), nuevo bimbo ornitológico. Aunque se quedaron sin foto, no sería el caso de esta preciosa culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora), adulta, que rescatamos de una arqueta donde estaba atrapada.

Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora)

Si siempre es reconfortante observar animales tan bellos, más lo es sabiendo que les has salvado la vida. Esta serpiente podrá completar su letargo hibernal en un refugio a salvo, gracias a nuestra ayuda. 

Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora)

Y en una arqueta contigua se encontraba un ejemplar de sapo común (Bufo spinosus). Curioso encontrar a depredador y presa atrapados en arquetas contiguas.

Sapo común (Bufo calamita)

A lo largo del día no veríamos herpetos activos, a excepción de una pequeña culebra lisa meridional, que alguien había matado aplastándole la cabeza. Os ahorraré la foto, pero debe ser increíble la cantidad de herpetofauna que muere a manos de gente ignorante y sin escrúpulos. Si a ello le sumamos los que perecen en trampas de caída, la mayor parte de los cuales nunca serán rescatados, tenemos un grave problema de conservación. Este año he podido comprobar que en todos los sitios a los que vamos es posible encontrar diferentes efectos trampa donde los herpetos quedan atrapados muriendo de inanición. La cantidad de animales que caerán en todo el país debe ser increíble. Justamente, ya volvíamos a casa cuando vimos una enorme alberca abandonada, de la cual sacamos un juvenil de culebra bastarda (Malpolon monspessulanus).

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

Nuestros tres herpetos de ojos rojos y mirada fiera, rescatados en un mismo día. Y con mi serpiente favorita despido esta temporada herpetológica, hasta la primavera que viene. Os dejo la lista de todas las especies observadas por mí esta temporada, que ha sido la primera que dedico a los herpetos, y aunque quizá no de forma exclusiva, no será la última. Han sido 37 especies, que constituyen prácticamente la mitad de las presentes en la península.

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

Anfibios:

- Salamandra común (Salamandra salamandra)
- Gallipato (Pleurodeles watl)
- Tritón pirenaico (Calotriton asper)
- Tritón del Montseny (Calotriton arnoldi)
- Tritón jaspeado (Triturus marmoratus)
- Sapo partero común (Alytes obstetricans)
- Sapillo moteado (Pelodytes punctatus)
- Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)
- Sapillo pintojo mediterráneo (Discoglossus pictus)
- Sapo corredor (Bufo calamita)
- Sapo común (Bufo spinosus)
- Ranita de San Antonio (Hyla molleri)
- Rana bermeja (Rana temporaria)
- Rana común (Pelophylax perezi)

Reptiles:

- Tortuga mediterránea (Testudo hermanni)
- Galápago europeo (Emys orbicularis)
- Galápago leproso (Mauremys leprosa)
- Camaleón mediterráneo (Chamaleo chamaleon)
- Salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus)
- Salamanquesa común (Tarentola mauritanica)
- Lagartija colilarga (Psammodromus algirus)
- Lagartija cenicienta oriental (Psammodromus edwarsianus)
- Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus)
- Lagartija roquera (Podarcis muralis)
- Lagartija parda (Podarcis liolepis)
- Lagartija ibérica (Podarcis hispanica)
- Eslizón ibérico (Chalcides bedriagai)
- Lución (Anguis fragilis)
- Culebrilla ciega (Blanus cinereus)
- Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)
- Culebra de herradura (Hemorrois hippocrepis)
- Culebra de escalera (Rhinechis scalaris)
- Culebra lisa meridional (Coronella girondica)
- Culebra viperina (Natrix maura)
- Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora)
- Víbora hocicuda (Vipera latastei)
- Víbora áspid (Vipera aspis)


domingo, 2 de octubre de 2016

Herpeteando por Cataluña: Pirineos, Ripollés y Garrotxa

¡Hola de nuevo a todos! Os traigo ahora la segunda parte de la crónica del viaje que realizamos hace un par de semanas por la mayor parte de la Cataluña nororiental. Tras abandonar el Montseny con buen sabor de boca encaminamos nuestros pasos hacia el Pirineo, concretamente buscábamos una zona entre las comarcas del Ripollés y la Cerdanya donde hay constancia de la presencia del lagarto ágil (Lacerta agilis), el que probablemente sea el reptil más escaso de la península. 

Un par de paradas por el camino en un bonito valle resultaron poco productivas excepto por mi fugaz visión de una serpiente de gran tamaño que se ocultó rápidamente en unos zarzales. Atendiendo a la zona,muy probablemente se trataba de una culebra verdiamarilla (Hierophis viridiflavus), otro de los objetivos estrella. Desgraciadamente no volvió a salir. 

Supuesto hábitat de Lacerta agilis, con la Sierra de Cadí al fondo

Llegamos pues a los prados montanos y nos pusimos a buscar el esquivo lagarto. Quizá un objetivo demasiado ambicioso, el de ver el anfibio y el reptil más raros de España en un mismo viaje, pues por mucho que buscamos en varias zonas no conseguimos ver ningún ejemplar. Únicamente se dejaron ver algunas lagartijas roqueras y un ratón de campo (Apodemus sylvaticus). Comprobamos que la zona tiene una elevada carga ganadera y varias estaciones de esquí, y todo esto no debe haber venido muy bien al lagarto.

Ratón de campo (Apodemus sylvaticus)

Ya de noche, paramos en el mismo valle que a la ida, esta vez junto a un arroyo con la esperanza de ver algún anfibio que nos resarciera un poco del fracaso con el lagarto. Y esta vez tuvimos algo más de suerte, pues conseguimos ver dos adultos y algunas larvas de tritón pirenaico (Calotriton asper).

Tritón pirenaico (Calotriton asper)

Este habitante exclusivo de los arroyos pirenaicos está estrechamente emparentado con el tritón del Montseny y su tamaño es similar, pero se distingue por su coloración más clara, por la línea que tiene en el dorso y por ser también más robusto de formas. Una observación que nos levantó el ánimo después de un día duro y bastante flojo pese a los bellos paisajes de la región.

Tritón pirenaico (Calotriton asper)

Tritón pirenaico (Calotriton asper)

Esta especie me recuerda a nuestros gallipatos, pues a pesar de habitar en medios bien distintos comparten ese aire "primitivo". Se puede ver como las larvas del tritón pirenaico, a diferencia del gallipato por ejemplo, tienen las branquias pequeñas ya que viven en aguas muy oxigenadas. 

Larva de tritón pirenaico (Calotriton asper)

En el mismo torrente pudimos ver además una bonita rana bermeja (Rana temporaria) de color amarillento. 

Rana bermeja (Rana temporaria)

Y pasando a los insectos, en un muro cercano encontré un ejemplar del cárabo violáceo (Carabus violaceus), escarabajo cazador de gran tamaño y con unos brillos espectaculares. Tenía esperanzas también de ver algún ave típica pirenaica durante el día, pero no quisieron aparecer.

Cárabo violáceo (Carabus violaceus)

Cárabo violáceo (Carabus violaceus)

Al día siguiente nos encaminamos a la comarca de la Garrotxa con la esperanza de tener algo más de suerte, pero la mañana resultó igualmente decepcionante (únicamente una salamanquesa y un par de neonatos de lagarto ocelado). Aun así, pudimos disfrutar del paisaje volcánico (aunque se me pasó tomar fotos). Ya muy cansados después de un día y medio sin apenas ver cosas, decidimos probar suerte en una remota zona entre Ripollés y Garrotxa que nos recomendaron. Nada más llegar encontramos una alberca de la cual rescatamos una hembra de lagarto ocelado (Timon lepidus). Nos extrañó ver a este animal en una zona eurosiberiana y no encontrar en cambio ningún lagarto verde (Lacerta bilineata), ¿efectos del calentamiento global?

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Seguimos la carretera bastante extrañados, pues estábamos viendo especies típicamente mediterráneas, como las que tenemos en Valencia, en zonas donde deberían estar las eurosiberianas que eran más lo que habíamos venido a buscar. Para colmo, empezó a llover con ganas y prácticamente perdimos la esperanza de ver ningún reptil. Intentando consolarnos con algún anfibio (que la verdad, se portaron mejor durante todo el viaje) paramos cerca de un torrente. Y llegó la sorpresa, pues nuestro compañero Miguel atisbó la presencia de una serpiente, y resultó ser nada menos que una víbora áspid (Vipera aspis), una de las "especies estrella" que llevábamos buscando todo el viaje.

Víbora áspid (Vipera aspis)

Nos extrañó bastante encontrar a este reptil activo en mitad de la lluvia, pero al parecer no es una conducta extraña en las víboras, pues se ha observado en más de una ocasión. ¿Por qué lo hacen? Pues ni idea, tal vez por que se les inundan sus refugios, o para capturar los anfibios y micromamíferos que están más activos cuando llueve.

Víbora áspid (Vipera aspis)

La víbora áspid es la mayor de las víboras ibéricas y también la que presenta un veneno más potente (es el animal más venoso de España). No obstante, como todas las víboras, esta resultó ser un animal muy tranquilo y poco agresivo. Además, preciosa, también como todas las víboras.

Víbora áspid (Vipera aspis)

A primera vista puede parecerse a la víbora hocicuda (Vipera latastei) pero tiene el hocico menos elevado y con dos escamas apicales en lugar de tres, sus ojos son de un dorado más intenso y presenta una línea gruesa en el dorso. Además, este ejemplar presentaba el final de la cola de color amarillo, pues la emplean como señuelo para atraer a sus presas.

Víbora áspid (Vipera aspis)

Ahora sí, más animados, continuamos nuestro camino. Cerca de una charca pudimos ver la última rana bermeja (Rana temporaria) del viaje, y a un adulto de sapo partero (Alytes obstetricans) con el color oscuro típico de la subespecie almogavarii.

Rana bermeja (Rana temporaria)

Sapo partero común (Alytes obstetricans almogavarii)

La noche la pasamos carrileando por los hayedos intentando ver alguna salamandra, pero sin suerte, a pesar del tiempo lluvioso favorable. Al día siguiente, ya el último, bajamos hacia los humedales del Plá de l'Estany con la esperanza de tener una nueva oportunidad con los dos tritones que nos habían dado esquinazo todo el viaje, el jaspeado (Triturus marmoratus) adulto, y el palmeado (Lissotriton helveticus). Finalmente vimos una especie nueva, pero no fue ningún tritón, sino el sapillo pintojo mediterráneo (Discoglossus pictus) del que vimos tres juveniles. 

Sapillo pintojo (Discoglossus pictus)

Esta especie es originaria del magreb y de introducción antigua, aunque actualmente se encuentra en expansión en Cataluña, hasta el extremo de desplazar a la rana común (Pelophylax perezi). Su aspecto es similar el del pintojo ibérico (D. galganoi) que llevo tiempo buscando en mi zona, pero con el tímpano visible.

Sapillo pintojo (Discoglossus pictus)

Antes de irnos veríamos también dos galápagos europeos (Emys orbicularis). Cada vez cuesta más ver a esta especie en libertad debido a la competencia con las tortugas invasoras (Trachemys sp. principalmente). Justamente había bastante galápagos de florida de buen tamaño en el mismo canal.

Galápago europeo (Emys orbicularis)

Y el último herpeto del viaje fue también inesperado, un precioso juvenil de culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora) que iba derecha hacia el canal infestado de tortugas floridanas. La movimos un poco hacia otra charca y seguramente le salvamos la vida.

Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora)

Como siempre imposible no maravillarse con esta especie tan escasa en mi tierra, una serpiente preciosa.

Culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora)

Y hasta aquí el viaje y la crónica. Esta entrada y la anterior están dedicadas a Josep Bisbal, David Candel, Carlos Ortega y Miguel Cervera. Sin vosotros este viaje no hubiera sido posible, así que gracias por todo, ¡y por muchos más! Acabo con dos fotos de los verdes bosques catalanes después de la lluvia, en el mismo sitio donde encontramos la hermosa víbora áspid.