jueves, 8 de octubre de 2015

Un verano lleno de naturaleza: Herpetos

Traigo aquí la segunda parte de estas entradas dedicadas a mis observaciones durante los meses veraniegos. Este verano he tenido la suerte de poder observar numerosas especies de herpetos, sobretodo anfibios, que nunca había podido ver o ni siquiera imaginaba que los tuviera viviendo tan cerca.

Ya por los alrededores de mi pueblo he podido ver algunas noches a los sapos corredores (Epidalea calamita) así como a su pariente próximo el sapo común (Bufo spinosus). Estos anfibios se reproducían en gran número en la antigua laguna del municipio, ya desecada, y ahora deben conformarse con algunos pobres charcos que quedan en los solares. Concretamente el ejemplar de sapo común tenía un tamaño realmente monstruoso. Lástima que se agotara la batería de la cámara antes de poder hacerle una foto mejor...

Sapo corredor (Epidalea calamita)

Sapo común (Bufo spinosus)

Siguiendo con los anuros, en las charcas que hay repartidas por el término habita también el sapillo moteado (Pelodytes punctatus), especie que he podido observar por primera vez. A pesar de su nombre de sapos, se parecen más a las ranas, con un aspecto ágil y estilizado. Se mueven a grandes saltos.

Sapillo moteado (Pelodytes punctatus)

Sapillo moteado (Pelodytes punctatus)

Pude observar varios machos cantando entorno a la charca donde habitan. Me costó lo mío encontrarlos entre la vegetación, pues a pesar de su tamaño tienen un canto muy potente y eso me hizo buscar animales mayores hasta darme cuenta de que sus autores eran los pequeños sapillos. Os dejo una grabación que pude hacer con el sapillo cantando a pocos centímetros.

Sapillo moteado (Pelodytes punctatus)



El último anuro del que voy a hablar es el sapo de espuelas (Pelobates cultripes). Esta especie es más difícil de ver debido a sus hábitos excavadores y por ahora solo he podido fotografiar malamente a este metamórfico en una excursión a los cercanos Lavajos de Sinarcas.

Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

Pasando ya a los urodelos, la única especie presente en la Comunidad Valenciana es el carismático gallipato (Pleurodeles watl). De esta especie he pasado de no tener ni idea de que podía encontrarse en mi zona a ver ejemplares de tres poblaciones diferentes en un mes. El primero fue un ejemplar de coloración muy oscura que encontramos en un arroyuelo durante la misma excursión por Sinarcas.

Gallipato (Pleurodeles watl)

Gallipato (Pleurodeles watl)

También pude ver muy bien varios ejemplares de morfo amarillento durante una excursión al municipio de Alcublas, invitado por los amigos de Gallipato alcublano, que están llevando a cabo una gran labor de conservación en las diferentes balsas y puntos de agua del municipio, por lo que éste puede presumir de tener una de las poblaciones de gallipato más grandes y mejor estudiadas.

Gallipato (Pleurodeles watl)

Durante la excursión pudimos rescatar varios ejemplares de un peligroso aljibe en el que estos animales quedan atrapados durante sus correrías los días lluviosos, no pudiendo escalar las paredes para salir.

Gallipato (Pleurodeles watl)

Pasando ya a los reptiles, cabe decir que las observaciones han sido más escasas que en el caso de los anfibios, aunque igualmente interesantes. La única especie nueva para mí ha sido la culebra de collar (Natrix natrix), de la que pudimos ver hasta tres ejemplares durante una excursión por un río de montaña, en la Comarca Requena-Utiel.

Culebra de collar (Natrix natrix) Foto: Pablo Ruiz

Culebra de collar (Natrix natrix) Foto: Pablo Ruiz

Y para el final he dejado la observación más insólita e interesante, pues en una de mis visitas a los lavajos de Camporrobles tuve la suerte de encontrar a un buen ejemplar de culebra viperina (Natrix maura) que estaba devorando un gran gallipato. No solo es la primera vez que observo un gallipato en el término, sino que he sido afortunado de contemplar un espectáculo natural que muy poca gente habrá visto.

Culebra viperina (Natrix maura) devorando un gallipato (Pleurodeles watl)

Las fotos son bastante crudas, pero como documento no tienen precio. El gallipato despliega una estrategia contra los depredadores que consiste en inflar su cuerpo hasta extraer los extremos puntiagudos de sus costillas por unos orificios que tiene en la piel. Esto, claramente, pone las cosas difíciles a la culebra a la hora de devorarlo.

Culebra viperina (Natrix maura) devorando un gallipato (Pleurodeles watl)

Culebra viperina (Natrix maura) devorando un gallipato (Pleurodeles watl)

Con gran esfuerzo por parte de la Natrix, pude ver como entraban las patas anteriores del gran gallipato. La serpiente tuvo que dislocar completamente la mandíbula para conseguirlo, llegando a estar su boca casi completamente en vertical respecto al terreno.

Culebra viperina (Natrix maura) devorando un gallipato (Pleurodeles watl)

Todos hemos visto en documentales la capacidad que tienen las serpientes para devorar grandes presas, pero hasta que uno no lo ve resulta difícil creer que una culebra de agua pueda devorar un anfibio que mide casi la mitad que ella, y que además al inflarse resulta casi tan grueso como su propia cabeza. Yo al principio pensé que no lo lograría, pero tras casi tres cuartos de hora todo el cuerpo del gallipato estaba en el tracto digestivo de la culebra a excepción de la cola. Estaba tan absorta durante todo el proceso que no me prestó la más mínima atención, y eso que estas serpientes suelen ser bastante desconfiadas con las personas. Con una última foto de esta soberbia escena natural me despido hasta la próxima entrada, que espero no tarde mucho. Con esta ya son veinte las entradas de mi blog, ¡esto va progresando!

jueves, 1 de octubre de 2015

Un verano lleno de naturaleza: Mamíferos y aves

¡Ya hace más de un mes y medio desde mi última entrada! Hay que ver cómo pasa el tiempo cuando estamos de vacaciones, y más en mi caso, que no he estado tampoco muy ocioso precisamente. El motivo de este lapsus sin publicar nada no es otro que la falta de tiempo (y también de internet) en mis lugares de veraneo, pero no será por que no tenga nada nuevo que contar. Cómo a lo largo de estos meses he realizado muchas salidas al campo en varios días y sitios diferentes, y solamente tengo un par de fotos a lo sumo de cada una, he decidido hacer varias entradas contando todo lo que he podido ver este verano, pero divididas por temática, y no por cronología.  Esta primera entrada irá dedicada a aves y mamíferos, habrá otra de herpetos y tal vez una de invertebrados. En verdad,habría que decir aves y mamífero, pues el único que he podido fotografiar es este corzo macho (Capreolus capreolus) en un apartado rincón  del valle del Escabas, en la serranía de Cuenca.

Corzo (Capreolus capreolus)

En cuanto a las aves, ha habido variedad y cantidad, con alguna observación de especies poco frecuentes o incluso nuevas para mí. La mayor parte del verano la he pasado en mi pueblo, Camporrobles, por donde he salido mucho tanto por su término como por los alrededores. En verano como en otras épocas abundan aquí las aves asociadas a medios agrarios o pseudoesteparios, como las perdices, abundantes, que pude ver con sus polluelos en varias ocasiones, y también la cogujada (Glaerida cristata), tal vez el ave más común en estos lares.

Cogujada común (Glaerola cristata)

Perdiz roja (Alectoris rufa) con sus perdigones

Un ave nueva para mí y que he podido disfrutar aquí este verano es el roquero rojo (Monticola saxatilis), ave escasa en la Comunidad Valenciana, y de la que aunque tenía referencias de su presencia en el Molón, no acababa mucho de creérmelo hasta que vi, aunque lejano, a este precioso macho en su atalaya. Esto consolida a el Molón como un punto muy bueno para la observación de los paseriformes rupícolas, con el roquero solitario y la collalba negra como residentes, el roquero rojo y el avión roquero como estivales y el acentor alpino como invernante.

Roquero rojo (Monticola saxatilis)

En la segunda quincena de Agosto ya se empieza a notar el paso migratorio por estas tierras. Las aves que han criado en Europa retornan a sus cuarteles de invierno africanos, y esto nos da la oportunidad de observar especies poco habituales. Concretamente, en la zona cerealista de Camporrobles he podido detectar este mes migrantes tan interesantes como la carraca (Coracius garrulus), el alimoche (Neoprhon percnopterus) e incluso el chorlito carambolo (Charadrius morinellus). Por desgracia, estas observaciones fueron bastante lejanas (de telescopio) y no tengo fotos decentes. Los que sí se dejaron fotografiar fueron los aguiluchos cenizos (Circus pygargus), una rapaz que tal vez en otros tiempos se reprodujo en estas tierras y ahora solo podemos ver durante sus migraciones.

Aguilucho cenizo (Circus pygargus)

Tuve la suerte de observar dos jóvenes aguiluchos alimentándose de insectos en el cereal y con una conducta muy confiada con el observador. Tal vez sean hermanos, nacidos en el mismo nido y compañeros de viaje en su primera travesía hacia África.

Aguilucho cenizo (Circus pygargus)

En la siguiente foto se puede apreciar una perspectiva general con el ave y su hábitat. Quienes conozcan la zona seguro que reconocen el lugar.


En cuanto a las rapaces que sí continúan criando aquí, ha habido numerosos encuentros, la mayoría con ellas a gran altura, pero también algunos cercanos. Como muestra pongo estas fotos de una culebrera (Circaetus gallicus) y un joven azor (Accipiter gentilis) de Camporrobles, y un alcotán (Falco subbuteo) de Talayuelas. Ordenadas de más a menos cutre ;).

Azor (Accipiter gentilis)

Alcotán europeo (Falco subbuteo)

Culebrera europea (Circaetus gallicus)

Un ave rapaz muy frecuente por aquí es el buitre leonado (Gyps fulvus). Una tarde tuve la suerte de encontrar un grupo en el suelo alimentándose de un par de ovejas, y puede fotografiarlos de cerca, aunque admito que pasé más tiempo observándolos que con la cámara, y tal vez perdí la oportunidad de inmortalizar los mejores momentos, como las disputas.

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Dejando ya las tierras interiores, también he estado un par de días aquí en Valencia (capital) y pude hacer una salida por el parque natural de l'Albufera, con la fortuna de observar una especie tan escasa como la gaviota enana (Hydrocoleus minutus), eso sí, a gran distancia. A ella se suman aves más habituales aquí como la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides) y los muchos limícolas que nos visitan en sus migraciones.

Gaviota enana (Hydrocoleus minutus)

Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)

Limícolas: Andarríos chico, andarríos bastardo, cigüeñuela y chorlitejo chico.

Y ya para terminar, una foto de un papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) tomada esta misma semana en el jardín del Turia, en Valencia. Otro pajarillo que solamente nos visita en sus migraciones. En la próxima entrada hablaré de herpetos, y ya adelanto que habrá buenas e insólitas observaciones.