viernes, 24 de julio de 2015

Descubriendo a los Odonatos

Los odonatos son un símbolo viviente del verano. Este grupo de insectos incluye a las conocidas libélulas y a los caballitos del diablo. Durante las últimas semanas he estado descubriendo poco a poco a estas criaturas, observándolos y fotografiándolos, y he de decir que son seres fascinantes que pueden reportar muchas satisfacciones al naturalista que los estudia. 

En general, son animales muy asociados a los cursos de agua, y normalmente los encontraremos en sus inmediaciones, ya que necesitan de este elemento para el desarrollo de sus huevos y ninfas. El orden Odonata incluye dos subórdenes, Anisoptera (Libélulas) y Zygoptera (Caballitos del Diablo). En general, podemos diferenciar a los caballitos de las libélulas porque los primeros tienen siempre los ojos separados y juntan las alas cuando se posan.

Macho de Crocothemis erythraea. Un anisóptero o libélula típica

Hembra de Calopteryx haemorroidalis. Un zigóptero o caballito típico.

Estas diferencias no siempre son así, pues existen algunas especies de libélulas con los ojos separados, como los gónfidos (familia Gomphidae) y también caballitos del diablo que no suelen cerrar las alas cuando se posan (como los del género Lestes). En general, los caballitos son más pequeños, esbeltos y tienen un vuelo más pausado que las libélulas, a veces casi de mariposa, mientras que las libélulas vuelan de forma potente, como helicópteros en miniatura. Los caballitos también suelen alejarse menos del agua.

Macho de Gomphus simillimus. Gomphidae

Macho de Lestes dryas

Ambos grupos son exclusivamente depredadores. Los adultos se alimentan de una gran variedad de pequeños insectos que capturan al vuelo, sobretodo moscas y mosquitos, con lo que estos insectos además de ser completamente inofensivos ayudan a controlar las poblaciones de otros mucho más molestos.

Hembra de Orthetrum tinacria

A veces también pueden capturar insectos más grandes e incluso algunas especies de gran tamaño como la libélula emperador (Anax imperator) llegan a alimentarse de otros odonatos. Las ninfas viven en el agua y son también muy voraces, alimentándose incluso de pequeños vertebrados como renacuajos y pececillos.

Libélula emperador Anax imperator

Su hábitat es también muy variado, aunque siempre serán zonas con agua dulce. Pueden vivir en ríos, arroyos, estanques, lagunas, canales... Cada especie está adaptada a un medio concreto, aunque hay algunas muy generalistas. Además, algunas especies son muy sensibles a la contaminación de las aguas, con lo que encontrarlas en un río nos indica la pureza de este. 

Macho de Calopteryx virgo, especie de ríos limpios y oxigenados

Macho de Orthetrum chrysostigma, especie de aguas calmas

Macho de Pyrrhosoma nymphula, especie bastante generalista

Los adultos tienen una vida muy breve, por lo que se tienen que dar prisa en reproducirse. En muchas especies, sobretodo de libélulas, los machos defienden un pequeño territorio en el hábitat acuático adecuado para la reproducción, del que expulsan al resto de libélulas tanto de la suya como del resto de especies; excepto a las hembras de su especie, claro. Cabe decir que los machos suelen ser más coloridos y visibles que las hembras, y, debido también a este comportamiento territorial, más fáciles de detectar.

Macho de Onychogomphus uncatus

El apareamiento se produce de una forma muy curiosa. El macho tiene unas pinzas especiales justo al fina del abdomen, con las cuales sujeta a la hembra por la parte posterior de su cabeza, y así agarrados continuarán durante todo el proceso. La hembra acerca sus genitales, situados también al final del abdomen, a la "genitalia secundaria" del macho, en la base de su abdomen, de donde la hembra recoge el esperma. Esto sucede así tanto en las libélulas como en los caballitos del diablo.

Cópula de Orthetrum brunneum

Cópula de Coenagrion mercuriale

Cópula de Sympetrum fonscolombii

Una vez concluido el proceso, llega el delicado momento para la hembra de poner los huevos, lo que suele suceder en el agua, aunque algunas también los ponen sobre la vegetación. En muchas especies el macho continúa enganchado a la hembra durante todo el proceso (formando los llamados "tándems") con objeto de vigilar que ningún otro macho trate de interrumpir su labor. Estos tándems pueden incluso volar enganchados y poner los huevos desde el aire, como en nuestra libélula más común, Sympetrum fonscolombii. En otras, el macho se suelta de la hembra pero la vigila volando sobre ella mientras pone los huevos (como en las Cordulegaster). Por último, en algunas especies como la libélula emperador la hembra ovoposita en solitario.

Tándem de Lestes virens

Tándem de Sympetrum fonscolombii

Tándem de Sympetrum fonscolombii ovopositando en el aire

Libélula emperador (Anax imperator) ovopositando

Un aspecto curioso sobre los odonatos en nuestro país es la presencia cada vez mayor de especies africanas que, saltándose todos los controles sobre inmigración, han colonizado desde hace poco nuestras tierras desde el otro lado del estrecho. Además, muchas especies sureñas están expandiendo su distribución hacia el norte. Este fenómeno es una de las muchas evidencias del cambio climático que se avecina, y en este caso vuelve a ser la libélula el mensajero. Algunas de estas especies colonizadoras son las pequeñas y bonitas libélulas de los géneros Trithemis y Brachythemis.

Macho de Brachythemis impartita

Macho de Trithemis kirbyi, especie presente en España desde 2007

La mayor parte de las especies que aparecen en esta entrada han sido fotografiadas en la provincia de Valencia, y unas pocas también en la de Cuenca. Para terminar con estos interesantes animales, una foto del caballito Enallagma cyathigerum, mostrando la flexibilidad de su abdomen. No tardarán estos animales en volver a aparecer en las próximas entradas, hasta pronto!


martes, 21 de julio de 2015

Reintroduciendo primillas

Estas últimas semanas he estado colaborando con el proyecto de reintroducción del cernícalo primilla (Falco naumanni) que se lleva a cabo en Camporrobles por parte del gobierno valenciano. Para quienes no conozcan a la especie, el cernícalo primilla es un pequeño halcón migrador, ligado a paisajes cerealistas o esteparios, y cuya alimentación consta principalmente de insectos grandes. Además, es la rapaz que vive más cerca del hombre, anidando en huecos de grandes edificios, como iglesias y caseríos.

Se diferencia del similar cernícalo vulgar por su tamaño algo menor, sus uñas blancas, tono general más claro, con menos bigotera, y en los machos adultos por la ausencia de motas, cabeza azulada y por presentar un panel azul en el ala.

Panorámica del área de reintroducción, en Camporrobles

En Camporrobles hayamos la última área cerealista, prácticamente relicta, de la Comarca Requena-Utiel, y una de las pocas en el ámbito valenciano. En esta zona el cernícalo primilla se reprodujo hasta los años 70 en la iglesia del pueblo, extinguiéndose posteriormente por motivos desconocidos, aunque las reformas en la iglesia pudieron tener algo que ver.

Y es desde hace tres años cuando se empieza a llevar a cabo este proyecto de reintroducción que busca formar de nuevo una población reproductora en este área de una especie amenazada. Para ello, se utiliza el método de "hacking" que consiste en soltar polluelos jóvenes de la especie y criarlos a mano en el entorno para que crean que es su zona de nacimiento y vuelvan posteriormente a reproducirse allí.

Los jóvenes cernícalos en el momento de la suelta

Así, este año soltamos 37 jóvenes primillas, que se suman a otros tantos soltados los años anteriores. Los pollos se colocan en nidales artificiales situados en una torre con una pareja de adultos con objeto de simular un ambiente de colonia, pues al ser estas aves coloniales, así se consigue que adquieran mayor filopatría con el área de reintroducción.

Torre de "hacking"

Los pollos han sido alimentados a mano durante unas dos semanas hasta el momento de emprender el vuelo, aunque posteriormente les hemos seguido dando comida dos semanas más para asegurar su supervivencia durante la migración, trance del cual muchos de ellos jamás regresan. El año pasado aún volvieron algunos jóvenes, pero este año desgraciadamente la tasa de retorno ha sido negativa, por lo que me temo que aún tendremos que esperar para tener las primeras parejas reproductivas.

Primilla joven a los pocos días de emprender el vuelo

El hecho de criar a mano a estas aves ocasiona en un principio que cojan impronta, es decir, confianza, hacia sus cuidadores, por lo que se dejan acercar mucho por el hombre durante sus primeros vuelos. Esto después se ve que se va corrigiendo, y dos semanas después de volar ya pierden esta confianza y huyen del observador, lo cual es claramente positivo para su supervivencia.


A pesar de estar bajo la supervisión del hombre, ello no libra a estas jóvenes e inexpertas rapaces de la depredación, habiendo perdido un par de primillas a causa del búho real, y otro tanto por el águila calzada, lo que por otra parte no deja de demostrar su integración en la naturaleza.


Paralelamente al trabajo de reintroducción, hemos visitado la población salvaje más cercana de primillas, situada en la comarca vecina de La Manchuela, para aprender algo más sobre la especie. Aquí las colonias se asientan sobre todo en grandes iglesias, y hemos visto como muchas de ellas han perdido gran parte de sus parejas a causa de las obras de reforma que se han acometido en estos edificios sin haberles tenido en cuenta.

Macho adulto de cernícalo primilla. Villanueva de la Jara, Cuenca

Pero también hemos podido ver como en otras iglesias sí se ha tenido en cuenta a la especie, y colocando unos pocos nidales se ha mantenido o incrementado el número de parejas nidificantes. Esto demuestra varias cosas. Primero, la gran dependencia que tienen los primillas debido a su hábitat de cría, ya que si no se les vigila estrechamente son muy vulnerables a las actividades humanas. Pero también que con un poco de voluntad en su conservación puede hacerse mucho por esta bella y delicada especie.

Nidales para primilla en la iglesia de Villanueva de la Jara

Y para acabar la entrada, una foto de un grupo de sisones (Tetrax tetrax), que pudimos observar a corta distancia en una de nuestras excursiones por La Manchuela. Otra joya esteparia, también extinta en nuestra localidad, y que como en el caso del primilla, su conservación es responsabilidad de todos.