martes, 21 de julio de 2015

Reintroduciendo primillas

Estas últimas semanas he estado colaborando con el proyecto de reintroducción del cernícalo primilla (Falco naumanni) que se lleva a cabo en Camporrobles por parte del gobierno valenciano. Para quienes no conozcan a la especie, el cernícalo primilla es un pequeño halcón migrador, ligado a paisajes cerealistas o esteparios, y cuya alimentación consta principalmente de insectos grandes. Además, es la rapaz que vive más cerca del hombre, anidando en huecos de grandes edificios, como iglesias y caseríos.

Se diferencia del similar cernícalo vulgar por su tamaño algo menor, sus uñas blancas, tono general más claro, con menos bigotera, y en los machos adultos por la ausencia de motas, cabeza azulada y por presentar un panel azul en el ala.

Panorámica del área de reintroducción, en Camporrobles

En Camporrobles hayamos la última área cerealista, prácticamente relicta, de la Comarca Requena-Utiel, y una de las pocas en el ámbito valenciano. En esta zona el cernícalo primilla se reprodujo hasta los años 70 en la iglesia del pueblo, extinguiéndose posteriormente por motivos desconocidos, aunque las reformas en la iglesia pudieron tener algo que ver.

Y es desde hace tres años cuando se empieza a llevar a cabo este proyecto de reintroducción que busca formar de nuevo una población reproductora en este área de una especie amenazada. Para ello, se utiliza el método de "hacking" que consiste en soltar polluelos jóvenes de la especie y criarlos a mano en el entorno para que crean que es su zona de nacimiento y vuelvan posteriormente a reproducirse allí.

Los jóvenes cernícalos en el momento de la suelta

Así, este año soltamos 37 jóvenes primillas, que se suman a otros tantos soltados los años anteriores. Los pollos se colocan en nidales artificiales situados en una torre con una pareja de adultos con objeto de simular un ambiente de colonia, pues al ser estas aves coloniales, así se consigue que adquieran mayor filopatría con el área de reintroducción.

Torre de "hacking"

Los pollos han sido alimentados a mano durante unas dos semanas hasta el momento de emprender el vuelo, aunque posteriormente les hemos seguido dando comida dos semanas más para asegurar su supervivencia durante la migración, trance del cual muchos de ellos jamás regresan. El año pasado aún volvieron algunos jóvenes, pero este año desgraciadamente la tasa de retorno ha sido negativa, por lo que me temo que aún tendremos que esperar para tener las primeras parejas reproductivas.

Primilla joven a los pocos días de emprender el vuelo

El hecho de criar a mano a estas aves ocasiona en un principio que cojan impronta, es decir, confianza, hacia sus cuidadores, por lo que se dejan acercar mucho por el hombre durante sus primeros vuelos. Esto después se ve que se va corrigiendo, y dos semanas después de volar ya pierden esta confianza y huyen del observador, lo cual es claramente positivo para su supervivencia.


A pesar de estar bajo la supervisión del hombre, ello no libra a estas jóvenes e inexpertas rapaces de la depredación, habiendo perdido un par de primillas a causa del búho real, y otro tanto por el águila calzada, lo que por otra parte no deja de demostrar su integración en la naturaleza.


Paralelamente al trabajo de reintroducción, hemos visitado la población salvaje más cercana de primillas, situada en la comarca vecina de La Manchuela, para aprender algo más sobre la especie. Aquí las colonias se asientan sobre todo en grandes iglesias, y hemos visto como muchas de ellas han perdido gran parte de sus parejas a causa de las obras de reforma que se han acometido en estos edificios sin haberles tenido en cuenta.

Macho adulto de cernícalo primilla. Villanueva de la Jara, Cuenca

Pero también hemos podido ver como en otras iglesias sí se ha tenido en cuenta a la especie, y colocando unos pocos nidales se ha mantenido o incrementado el número de parejas nidificantes. Esto demuestra varias cosas. Primero, la gran dependencia que tienen los primillas debido a su hábitat de cría, ya que si no se les vigila estrechamente son muy vulnerables a las actividades humanas. Pero también que con un poco de voluntad en su conservación puede hacerse mucho por esta bella y delicada especie.

Nidales para primilla en la iglesia de Villanueva de la Jara

Y para acabar la entrada, una foto de un grupo de sisones (Tetrax tetrax), que pudimos observar a corta distancia en una de nuestras excursiones por La Manchuela. Otra joya esteparia, también extinta en nuestra localidad, y que como en el caso del primilla, su conservación es responsabilidad de todos.


1 comentario:

  1. Hola Luis. Ánimo. Sigue con esa labor tan valiosa que realizas. Saludos.

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