sábado, 11 de abril de 2015

Salidas en Pascua

A continuación os contaré un poco como han ido mis salidas de campo en estas últimas vacaciones de Pascua. Por suerte al contrario que en años anteriores el tiempo ha acompañado bastante bien y he podido realizar varios recorridos por mis lugares habituales.

Margarita, maya o bellorita (Bellis perennis)

En el interior de la provincia la primavera va avanzando poco a poco, ayudada por las últimas lluvias que cayeron la semana anterior, y ya nos deja ver las primeras flores, como las margaritas (Bellis perennis), las rucas (Eruca vesicaria), los gamoncillos (Asphodelus fistulosus), etc. Los nazarenos (Muscari neglectum) han florecido en gran número y tiñen de púrpura azulado los campos.

Nazarenos (Muscari neglectum)

Entre tanto, va surgiendo el cereal, reverdeciendo unos campos otrora pardos y secos. En uno de estos campos de cereal descubrí un imponente y vetusto ejemplar de sabina albar (Juniperus thurifera) que se levantaba sobre el campo como un testigo de los antiguos sabinares que debieron cubrirlo. Esta especie, verdadera reliquia de la era glaciar, crece muy lentamente, por lo que no me extrañaría que tan grande ejemplar tuviera varios siglos.

Paisaje de secanos con sabina albar (Juniperus thurifera)

Otros animales que aumentan su actividad en primavera son los artrópodos, y voy a aprovechar para mostrar las que tal vez sean dos de las especies más temidas por la gente, el alacrán o escorpión (Buthus occitanus) y la escolopendra (Scolopendra cingulata). En verdad estos animales nocturnos son muy poco agresivos y prefieren pasar desapercibidos o huir al verse amenazados. Yo creo que casi habría que ser tan inconsciente como para tratar de cogerlos para recibir una picadura, que por otro lado no suele pasar de ser muy dolorosa.

Escorpión o alacrán (Buthus occitanus)

Ambas especies, especialmente el alacrán, son bastante habituales en mi zona de campeo interior y en muchas otras de Iberia.

Escolopendra (Scolopendra cingulata)

Pasando a las aves, poco a poco van llegando especies migratorias como las collalbas grises (Oenanthe oenanthe), que crían aquí en números moderados. Otras como los cucos (Cuculus canorus), los abejarucos (Merops apiaster) o los primillas (Falco naumanni) aún no se han dejado ver por aquí. También han pasado especies migrantes que no son nada habituales en esta zona, como un andarríos grande (Tringa ochropus), que aprovechaba un pequeño charco en un campo de cereal, o una lejana águila pescadora (Pandion haliaetus), a última hora de la tarde, migrando peligrosamente cerca de un parque eólico del que por suerte no sufrió daños.

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Andarríos grande (Tringa ochropus)

Las aves residentes entre tanto entran en celo y se muestran más confiadas, como las alondras (Alauda arvensis), las calandrias (Melanocorypha calandra), los trigueros (Miliaria calandra) o las perdices rojas (Alectoris rufa). 

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Pasando ya a la zona costera, básicamente he hecho un par de salidas al Marjal del Moro, ya que este humedal se encuentra espectacular en estas fechas, con un gran nivel de inundación y buenos números y variedad de aves.

Morito (Plegadis falcinellus) y ánades reales (Anas plathyrhynchos

Focha común (Fulica altra)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Las aves invernantes como las cercetas comunes o los cormoranes prácticamente ya han abandonado el espacio, y su lugar lo ocupan ahora las que se van a reproducir, como las garzas reales (Ardea cinerea), que han formado una gran colonia/dormidero junto a los moritos (Plegadis falcinellus). Por la tarde van llegando ardeidas y moritos a la zona en gran número formando un bello espectáculo. He podido contar hasta 100 garzas y más de 450 moritos, cifras bastante grandes para un humedal tan reducido como el Moro, que demuestra su relativo buen estado de conservación.

Ardeidas y moritos en dormidero

Grandes bandos de moritos y ardeidas

En cuanto a las anátidas, si bien sus números han descendido siguen presentes la mayoría de las especies, y espero que muchas se queden a criar aquí, viendo las buenas condiciones hídricas de la marjal este año. Destaca el gran número de cercetas carretonas (Anas querquerula), de las que he contado más de 10, la mayoría machos, repartidas en varias lagunas. También hay bastantes colorados, porrones, cucharas, frisos...

Patos cuchara (Anas clypeata) y focha (Fulica altra)

Ánade friso (Anas strepera) despegando

Machos de porrón europeo (Aythia ferina)

Cerceta carretona (Anas querquerula)

Mención aparte para la amenazada malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala) de la que pude ver un par de ejemplares, todos machos y siempre muy escondedizos, en las mejores lagunas. 


Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala)

Me enteré de que hace algunas semanas hubo un pequeño incendio que arrasó parte del carrizal de la zona norte de la marjal. Este incendio, combinado con las últimas lluvias y las plantas palustres que ya empiezan a rebrotar, ha creado un nuevo tipo de ambiente muy atractivo para las aves, lo que me lleva a preguntarme si sería beneficioso disponer de pequeños fuegos controlados para la gestión de este tipo de humedales, pues además de ser un factor natural de regeneración, eliminan la vegetación muerta y crean zonas de alimentación para la avifauna.

Paisaje de la marjal incendiada y en regeneración

En esta zona había varias especies de limícolas que no suelo observar aquí por falta de hábitat adecuado (aguas muy someras, orillas, etc.) como los combatientes (Philomachus pugnax), los andarríos bastardos (Tringa glaerola), abundantes, los chorlitejos (Charadrius sp.), y otros. Las cigüeñuelas (Himantopus himantopus) y los moritos eran especialmente numerosos.


Cigüeñuelas (Himantopus himantopus)

Había un grupito de archibebes comunes (Tringa totanus), la única especie del género que es reproductor regular en Iberia, aunque no sé si alguna vez lo han hecho aquí. Con las especiales condiciones de este año, no me extrañaría mucho que pasara. De todas formas, lo más seguro es que se trate de aves en migración.

Archibebe común (Tringa totanus)

Al levantar el vuelo se puede apreciar la banda posterior blanca en el ala característica de esta especie.

Archibebe común (Tringa totanus)

Otras aves que había en esa zona eran un grupillo de fumareles cariblancos (Chlidonias hybridus), no muchos todavía. Esta ave es especialmente elegante y acrobática, y la foto que capté la verdad no le hace justicia en absoluto.


Fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus)

Ya cerca de la playa, la colonia de larolimícolas estaba a pleno rendimiento. Los charranes comunes (Sterna hirundo), migradores de larga distancia, habían llegado al completo y estaban emparejándose. Acompañándolos en la colonia pude ver también gaviotas reidoras (Croicocephalus ridibundus), cabecinegras (Ichthyaetus melanocephalus), charranes patinegros (Sterna sandvicensis), o chorlitejos patinegros (Charadrius alexandrinus) y chicos (Charadrius dubius).

Bulliciosa colonia de charranes



Charranes comunes (Sterna hirundo) con un chorlitejo chico (Charadrius dubius)

Algunos ejemplares ya estaban incubando, y sus parejas llegaban raudamente desde el mar con peces para alimentarlos. También pude ver algunas cópulas.

Cópula de charrán común (Sterna hirundo)

Cópula de charrán común (Sterna hirundo)

Cópula de gaviota reidora (Croicocephalus ridibundus)

No solo los reproductores frecuentaban la colonia. Pude ver cerca del observatorio a un andarríos bastardo, que ajeno al alboroto de charranes y gaviotas se alimentaba fastuosamente, en compañía de charranes y cigüeñuelas. Este limícola cría en lagunas de la taiga del norte de Europa, más tarde que estas aves mediterráneas, y debe alimentarse bien para seguir el viaje.

Andarríos bastardo (Tringa glaerola) y cigüeñuela (Himantopus himantopus


Andarríos bastardo (Tringa glaerola)

También andaba por allí aunque algo lejana una bonita lavandera boyera centroeuropea (Motacilla flava subsp. flava). Es uno de los paseriformes de colores más vivos.

 Lavandera boyera centroeuropea (Motacilla flava subsp. flava)


Y para acabar, os dejo con las canasteras (Glaerola prantincola), otras bonitas aves estivales que crían aquí y son el símbolo de esta marjal. Se alimentan de insectos que cazan al vuelo, y son muy confiadas, dejando que se acerque mucho la gente. ¡Hasta la próxima!


Canastera (Glaerola prantincola)



4 comentarios:

  1. Hola Luis, excelente entrada, me encanta como relatas tus salidas al campo, me trasladan a él.Que variedad de especies, es espectacular.Estuve el domingo pasado por la marjal del moro y está en ebullición, yo ví cuatro malvasias cabeciblancas, en cambio no ví ni moritos ni canasteras pero si avocetas.Bueno, a ver si coincidimos algún dia por la marjal.Saludos.

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    1. Me alegro de que te guste la entrada, Carlos. Pues sí, esta es muy buena época para visitar nuestros humedales, siempre aparecen muchas especies, y más con la cantidad de agua que estamos teniendo. Seguro que nos vemos algún día por allí. Un saludo

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  2. Amplia y variada entrada y muy bien descrita. Por aquí los archibebes comunes son muy muy habituales...otras especies que descrbes no lo son tanto.
    Este año por diciembre estuve cerca de las zonas que describes, si este diciembre vuelvo me acercaré hasta La Marjal del Moro. Me quedé con ganas de ir pero me comentaron que diciembre era muy mal mes
    Un saludo
    Javi

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    1. Hola Javi, pues yo creo que para ir al Marjal del moro cualquier fecha es buena, ya que está bien acondicionada para la observación de aves y siempre aparecen sorpresas interesantes. Mejor por ejemplo en Diciembre que l'Albufera, que en esas fechas se convierte en un campo de tiro.

      Saludos

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