lunes, 27 de abril de 2015

Aves y habitantes de las flores

Ayer Domingo decidí darme una vuelta por la Devesa del Saler con el objetivo principal de observar aves paseriformes en migración, como los mosquiteros silbadores (Phylloscopus silbatrix) que se han estado viendo estas semanas en diferentes puntos de la Comunidad Valenciana y yo aún no había tenido ocasión de ver.

Pues bien, como suele suceder cuando uno sale al campo con un objetivo concreto, no lo pude cumplir. Y no es solo que no viera ningún mosquitero silbador, es que no vi ningún paseriforme migrante en toda la mañana. Ni uno solo. Pero como también suele pasar cuando sales a la naturaleza, disfruté con otras muchas observaciones inesperadas e interesantes.

Empecé la mañana en la reserva del Racó de l'Olla, donde los charranes comunes (Sterna hirundo) de la colonia de cría estaban inmersos en la incubación, acompañados por otras especies de aves como las avocetas (Recurvirostra avosetta). 

Colonia de estérnidos y otros en el Racó de l'Olla

También había gran cantidad de cigüeñuelas. De todos los humedales valencianos que he visitado, creo que es aquí donde he visto a estas elegantes aves más confiadas, alimentándose a escasos metros del observador. Incluso el año pasado recuerdo haber visto a una hembra con polluelos pequeños a menos de metro y medio de mi posición. Todo un lujo, que demuestra que donde se las respeta, las aves corresponden.

Cigüeñuela (Himantopus himantopus)

Además también había flamencos (Phoenicopterus roseus) e incluso pude descubrir un bando de cuatro espátulas (Platalea leucorodia) que pasó en vuelo sobre la reserva rumbo al norte, además de una cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), anátida en grave riesgo de extinción, que sesteaba en una orilla alejada. Estas dos últimas especies nunca las había podido ver aquí, y en el caso de la cerceta pardilla, es el primer ejemplar que veo en libertad.

Flamenco (Phoenicopterus roseus) y azulón

Las dos especies de gaviota que se reproducen aquí ya lucen sus bellos "capuchones" nupciales, que en el caso de la gaviota reidora (Croicocephalus ridibundus) es de color marrón chocolate, mientras en la gaviota cabecinegra (Ichthyaetus melanocephalus) es de un tono azabache que contrasta con el arillo de plumas blancas en torno al ojo. Si a esto le sumamos el pico carmesí y las puntas alares blancas tendremos a la que para mí es, junto a la de audouin, nuestra gaviota más bella.

Gaviota reidora (Croicocephalus ridibundus)
Gaviotas cabecinegras (Ichthyaetus melanocephalus)

Y para terminar con esta zona, una pareja de porrón europeo (Aythya ferina) que se zambullía cerca del observatorio. Algunos otros patos ya tenían polluelos, como los tarros blancos o los patos colorados, e incluso me pareció atisbar fugazmente un ejemplar del raro porrón pardo (Aythya nyroca).

Porrón europeo (Aythya ferina) Hembra
Porrón europeo (Aythya ferina) Macho

Tras estas observaciones me transladé ya a la zona de pinar mediterráneo de la Devesa en busca de pajarillos, pero estos se mostraron muy esquivos dado la frondosidad de la vegetación y la gran afluencia de gente, y como he dicho no vi ni uno. Pero la vegetación estaba preciosa con la floración en su punto álgido, con plantas como el helicriso (Helichrysum stoechas) y la albaida (Anthyllis cystioides) tiñendo de amarillo las dunas. 

Vegetación florida en las dunas de El Saler
Albaida (Anthyllis cystioides)

También había otras plantas comunes como el aladierno (Rhamnus alaternus), con sus frutos rojos, o la madreselva (Lonicera implexa) sacando sus extrañas flores. Pero entre toda esta diversidad vegetal había una planta fuera de lugar, la invasora Carpobrotus edulis, una planta sudafricana escapada de los jardines y cuyo agresivo crecimiento desplaza a la flora autóctona. Se han hecho campañas para eliminar a esta especie del parque, pero es tan tenaz que siempre sobrevive algún ejemplar.

Aladierno (Rhamnus alaternus)
Madreselva (Lonicera implexa)
Carpobrotus edulis

Ya en la zona de dunas tuve un par de interesantes observaciones. En primer lugar pude ver las dos especies de reptiles más frecuentes en este medio, la lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus), que pasó muy rápida entre la vegetación y apenas me dio tiempo a verla; y la pequeña lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus), que se mostró más confiada, dejándome acercarme hasta casi tocarla, con lo que la pude fotografiar. Esta especie es a pesar de ello más escasa en general que la anterior, y esta es la primera vez que la veo. Ambas especies son endémicas del Mediterráneo occidental.

Lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus)

Poco después descubrí un pequeño insecto correteando por la arena. A primera vista puede parecer una hormiga normal, pero fijándose bien puede verse que su cuerpo está cubierto de una cierta pilosidad, y sus colores son más llamativos. En verdad se trata de una avispa, perteneciente a la familia de los mutílidos, conocidas como hormigas de terciopelo aunque no lo sean.

Mutílido Ronisia barbarula

La biología de estos insectos es sumamente interesante. Las hembras no tienen alas y esto les permite colarse en los nidos de abejas y avispas, donde pondrán sus huevos sobre las larvas, parasitándolas. Al parecer, su exoesqueleto aterciopelado les protege de las picaduras. A pesar de que parezca suave, si veis una no la intentéis coger, pues poseen un aguijón oculto cuya picadura parece ser de las más dolorosas de entre todos nuestros insectos.

Ya en la zona de bosque, la planta dominante es el jaguarzo morisco (Cistus salviifolius) cuyas flores numerosas y ricas en polen y néctar atraen a toda una diversidad de insectos que además de aprovecharse de ello servirán a la planta como polinizadores.

Jaguarzo morisco (Cistus salviifolius)
Jaguarzo morisco (Cistus salviifolius) Detalle

A continuación vamos a ver algunos de estos habitantes de las flores del jaguarzo, que a lo largo del paseo resultaron sorprendentemente numerosos y variados. La mayoría insectos de pequeño tamaño como los de la foto anterior, por lo que solo hablaré de los más llamativos, empezando por las más conocidas, las mariposas, representadas por la blanquita de la col (Pieris rapae).

Blanquita de la col (Pieris rapae)

Continuando con los libadores más comunes, también los abejorros (Bombus sp.) acuden a la flor del jaguarzo, a la casi desbordan con su gran tamaño en comparación con otros insectos. 

Abejorro (Bombus sp.)

Otros comunes habitantes de estas plantas son los escarabajos, cuya identificación muchas veces resulta bastante complicada. Pude distinguir al escarabajo funesto (Oxythyrea funesta), una especie común sobre muchos tipos de flores, y a otro bonito ejemplar de color esmeralda que creo que pertenece a la familia Oedemeridae, pero no pude precisar más. Como siempre, si alguien sabe la especie, se agradece.

Escarabajo funesto (Oxythyrea funesta)
¿Oedemeridae sp.?

Incluso las moscardas verdes (Lucilla caesar) cuya dieta suele ser mucho más escatológica, acuden a libar estas flores.

Moscarda verde (Lucilla caesar)

Pero no todos los insectos de las flores se alimentan a partir de ellas. Algunos, como las arañas, buscan alimentarse precisamente a partir de los insectos que acuden atraídos por ellas. Esta creo que es un tomísido (Tomisidae). Actualización (15/03/2016): Se trata de la araña napoleón (Synema globosum).

Tomísido Synema globosum

Pero no a todos los insectos les gustan las flores del jaguarzo. Este sírfido, familia de la que ya hablé en otra entrada sobre este mismo lugar, prefería libar en las flores de las lechetreznas (Euphorbia sp.). Estas moscas también se conocen como "moscas cernícalo" por su costumbre de mantenerse suspendidas en el aire. 

Sírfido Episyrphus balteatus

Y para terminar, el halcón del mundo de los insectos, las libélulas, en este caso un macho de Sympetrum fonscolombii, que espera en su posadero la oportunidad de abalanzarse sobre alguna incauta presa a la velocidad del rayo. ¡Hasta la próxima!

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