sábado, 13 de diciembre de 2014

Sorpresas invernales en la marjal

Llevo casi un mes sin escribir nada, y no es por falta de ganas. Entre exámenes, trabajos y lluvias no ha habido tiempo de salir al campo tanto como me gustaría. Me parece que el objetivo de una entrada semanal que me puse al crear este blog era demasiado ambicioso. Unas veces es porque no puedes salir, y no siempre que sales ves algo que valga la pena contar. Así son las cosas, si fuera tan fácil disfrutar de la naturaleza no nos daría tanta alegría cada buena observación, no?

En fin, esta mañana pude escapar unas horas a la Marjal del Moro. Llevaba dos meses sin dejarme caer por allí, al llegar ya pude comprobar que tras las semanas de lluvias que hemos tenido los niveles de agua estaban prácticamente al máximo (incluso con charcos en los caminos). En la gola que hay al llegar ya apareció la primera sorpresa, un fugaz avetorillo (Ixobrychus minutus) del que apenas pude ver el dorso antes de que desapareciera en el carrizal.  Esta garza es habitual en verano por aquí, pero por estas fechas ya deberían estar todos en África. ¿Se habrá quedado por el buen tiempo? Por allí también andaba una hembra de martín pescador, que aunque lejana al menos se dejó ver.

Martín pescador (Alcedo attis)

En la playa había aún un par de vuelvepiedras, que seguramente ya se quedarán todo el invierno con nosotros.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Conforme me adentraba en la marjal a decir verdad encontré menos aves de las que esperaba ver, en el saladar cercano a la playa solo había algunas fochas y un fugaz rascón (Rallus aquaticus) adulto. La primera laguna estaba llena de agua, pero vacía de aves. Solo algunos patos colorados (Netta rufina) en el extremo más lejano, que no tardaron en esconderse.

Focha común (Fulica altra)

Pronto aparecieron los primeros predadores, pues andaba por allí un joven macho de cernícalo vulgar, seguramente de primer invierno. A primera vista puede parecer una hembra, pero una de sus plumas caudales, más grisácea, le delata como macho.

Cernícalo vulgar (Falco tinnuculus)

Unos metros más adelante encontré al que seguramente será su padre, un bonito macho adulto que andaba en apariencia buscando presas, pero que luego fue a posarse en una higuera repleta de escribanos palustres (Emberiza schoeniclus)  sin hacerles el menor caso. Curiosa escena de depredador y presa compartiendo posadero. ¿Será que sabía que de atacarles, los astutos escribanos se refugiarían en el carrizo antes de que pudiera alcanzarles?

Cernícalo vulgar (Falco tinnuculus)

Cernícalo vulgar (Falco tinnuculus) y escribanos palustres (Emberiza schoeniclus)

En el mar cruzaban constantemente grupos de cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) y gaviotas reidoras (Croicocephalus ridibundus). Al asomarme a la costa vi un ave de largo cuello que no era un cormorán. Inmediatamente me vino a la cabeza que fuera un colimbo (Gavia sp.) o una serreta (Mergus sp.), aves norteñas que llevo tiempo queriendo ver. Pero no, tras mirarlo con los prismáticos era solo un somormujo lavanco (Podiceps cristatus) pescando cerca de la costa. No suelen verse en el mar muy a menudo, y de ahí mi sorpresa inicial.

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)

Al llegar a la laguna de los charranes comprobé, gracias a la oportuna ayuda de un aguilucho lagunero, que el número de cercetas comunes (Anas crecca) había aumentado bastante. Al levantarse por centenares formaron bandos que llenaron el aire de la laguna con sus silbidos agudos. Todo un espectáculo.

Cercetas comunes (Anas crecca)

Cercetas comunes (Anas crecca)

Cuando estuvieron más relajadas en la lagunilla pude descubrir algunas avefrías (Vanellus vanellus) en la orilla más distante, y deleitarme con los preciosos tonos verdes, ocres y amarillos del plumaje nupcial de los machos de las cercetas. Algunos incluso ya presentaban actitudes de cortejo con las hembras, pues como otros patos se emparejan en sus cuarteles de invierno. 

Cercetas comunes (Anas crecca)

Cercetas comunes (Anas crecca)

Se puede ver fácilmente que hay bastantes más machos que hembras, otra característica típica de los patos. ¿Tal vez para compensar la mayor tasa de depredación de los machos, con un peor camuflaje?

Cercetas comunes (Anas crecca)

Tras largo rato delitándome con los juegos de las cercetas me adentré en la parte interior de la marjal pero resultó estar bastante desértica a pesar de tener mucha agua. Solo se dejaron ver algunos pajarillos más o menos habituales en estas fechas, y de nuevo tras ellos el macho adulto de cernícalo vulgar, algo más cercano. También pude ver a la hembra más alejada, así como algún aguilucho lagunero, y un águila calzada.

Escribano palustre  (Emberiza schoeniclus)

Tarabilla común (Saxicola torquatus)

Cernícalo vulgar (Falco tinnuculus)

En el mirador elevado que habitualmente reporta buenas observaciones encontré que habían hecho un destrozo una retirada de vegetación palustre, dejando el observatorio más expuesto, con lo que las aves estaban muy lejos. Había una pareja de flamencos rosados, adulto y joven, un grupillo de tarro blanco (Tadorna tadorna) y unas cuantas garzas reales que tuvieron alguna disputa con el macho territorial de aguilucho lagunero (Circus aeruginosus). También algunos cucharas, azulones, calamones, gallinetas, lavanderas blancas, cetia ruiseñores, etc.

Flamencos rosados (Phoenicopterus roseus)

Tarros blancos (Tadorna tadorna)

Garzas reales (Ardea cinerea) y aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Como no había visto mucha cosa y aún tenía tiempo decidí volver al observatorio de las cercetas que era el que estaba más interesante, y fue una buena idea, pues nada más llegar, ¡Sorpresón! Una pareja de grullas comunes (Grus grus) pasó sobre mí a poca distancia. Llevaba mucho tiempo queriendo ver a estas aves viajeras, muy poco habituales en mi tierra, pero siempre pensaba que tendría que ir hacia Extremadura o a Gallocanta para eso. En cambio me sobrevolaron dos grullas trompeteantes en plena marjal, y se adentraron en el Mediterráneo hacia el sur.

Grulla común (Grus grus)

Grulla común (Grus grus)

Grulla común (Grus grus)

Pero aquí no acaba la cosa, pues en el observatorio, entre las avefrías que estaban más cerca que antes localicé un par de chorlitos dorados (Pluvialis apricaria), otra especie nueva para mí. Algo más habitual en esta zona que las grullas, este limícola también es como ellas un gran viajero. Su plumaje dorado visto de cerca resulta muy llamativo, a la vez que le proporciona un excelente camuflaje.

Avefrías (Vanellus vanellus) y chorlitos dorados (Pluvialis apricaria)

Avefrías (Vanellus vanellus) y chorlito dorado (Pluvialis apricaria)

Ya de vuelta, algunos jilgueros (Carduelis carduelis) saciaban su sed en un charquillo, y no lejos de allí descubrí a un potencial depredador suyo, un precioso alcaudón real (Lanius meridionalis), que me dejó acercarme mucho para lo que estoy acostumbrado en esta especie, llegando estar a poco más de diez metros de él, mientras por el interior son aves muy desconfiadas que suelen volar en cuanto te ven a cualquier distancia.

Jilgueros (Carduelis carduelis)

Alcaudón real (Lanius meridionalis)

Este pájaro es más de lo que aparenta. Con el tamaño de un tordo y sin ser una rapaz está provisto de un pico muy afilado que le permite cazar presas bastante grandes como pajarillos y ratones, que muchas veces almacena empalándolas en arbustos espinosos, como ya se vio en otra entrada del blog (en este caso sin el autor). Esta especie es una de las que más han descendido sus poblaciones en nuestro país a consecuencia de los cambios agrícolas, pero por suerte en mis zonas de pajareo sigue siendo bastante habitual. Es un placer tenerlo tan cerca.

Alcaudón real (Lanius meridionalis)

Y con este menudo cazador acaba esta entrada. No se cuando volveré a poder salir al campo, vienen tiempos de exámenes y estrés, que espero afrontar con la firmeza del alcaudón, para volver en Febrero con más fuerza. Hasta entonces, y para los que podéis disfrutarla, ¡Feliz navidad!