domingo, 26 de octubre de 2014

Por el sur de Albacete: Ontalafia


Hola de nuevo! El Sábado pasado en compañía de Pablo Ruiz estuvimos por algunos lugares de interés naturalista en el cuadrante suroriental de Albacete, en concreto visitamos la sierra y laguna de Ontalafia y el complejo lagunar de Pétrola-Corral Rubio que queda para una próxima entrada.

La mañana empezó de forma trágica al encontrarnos con el cadáver de un gato montés (Felis silvestris) atropellado seguramente horas antes en la carretera entre las poblaciones de Iniesta y Graja de Iniesta (Cuenca). Los atropellos de fauna silvestre siguen siendo un problema de difícil solución, especialmente por la noche y en áreas sensibles. Por lo tanto es importante que las carreteras situadas en territorios con presencia de especies amenazadas o con gran densidad de fauna sean correctamente señalizadas, y en algunos casos se instalen pasos de fauna cuando sea oportuno para evitar los atropellos.

Gato montés (Felis silvestris)

A pesar de su estado, en este ejemplar podemos ver algunas de las características típicas de la especie, como su mayor tamaño y complexión más robusta en relación con el gato domestico (Felis silvestris catus), o su pelaje atigrado con una borla negra en la punta de la cola anillada. En este caso se trataba de un ejemplar hembra, y aun así era mayor que muchos machos de gato doméstico. Esta especie se alimenta sobre todo de roedores y de aves pequeñas a medianas.

Gato montés (Felis silvestris)

Pero el objetivo del día era otro. Habíamos oído hablar de la existencia de una importante zona de dispersión  juvenil de grandes águilas situada en la sierra de Ontalafia, al sur de Albacete, donde incluso se han llegado a ver ejemplares de águila imperial ibérica (Aquila adalberti), única ave endémica de la península y una de las rapaces más raras y amenazadas del mundo, el grueso de cuya población se encuentra acantonada en la zona sudoccidental de la península. Afortunadamente se trata de una especie en expansión que ya cuenta con más de 400 parejas, lejos de las 30 de los años sesenta del siglo pasado, cuando casi se la daba por extinguida. En la Comunidad Valenciana se encuentra en esta situación desde hace más de un siglo, y por tanto esta sierra es el lugar más cercano a la misma donde intentar ver algún ejemplar.

Llegamos a Ontalafia a media mañana. La sierra se encuentra situada junto a una laguna endorreica también de gran valor ecológico. Entre la vegetación domina el pino carrasco (Pinus halepensis) junto con algunas carrascas (Quercus ilex).

Sierra de Ontalafia

Esta laguna destaca por su relativamente buena conservación a pesar de que no posee ninguna figura de protección, encontrándose en ella grandes concentraciones de focha común (Fulica altra), zampullín  cuellinegro (Podiceps nigricollis), somormujo lavanco (Podiceps cristatus) y diversas especies de anátidas, como la rara y amenazada malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala). 

Laguna de Ontalafia

Grandes concentraciones de aves acuáticas en la laguna

La vegetación de la laguna está dominada por carrizos (Phragmites australis), eneas (Thypa sp.) o tarays (Tamarix africana). Decidimos apostarnos en un punto donde teníamos buenas vistas tanto de la sierra como de la laguna (a la que no es posible acercarse mucho al estar en una propiedad privada) y comenzamos la espera.

Carrizales y eneales
Pronto apareció la primera rapaz, y como no podía ser de otro modo tan cerca de un humedal fue un aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), que dio varias pasadas y picados cerca de la vegetación palustre, siendo aparentemente ignorado por las aves acuáticas de los alrededores. Poco después apareció también un busardo ratonero (Buteo buteo) a gran altura.

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Busardo ratonero (Buteo buteo)

Mientras esperábamos a las grandes águilas me entretuve con los insectos que se encontraban por los alrededores, como las mariposas Hipparchia semele y Pieris rapae, o las libélulas Sympetrum sp. y Anax imperator, así como algunas pequeñas aves como el colirrojo tizón (Phoenicurus obschuros) y el alcaudón meridional (Lanius meridionalis). 

Hipparchia semele

Sympetrum fonscolombii. Foto de archivo

Pero las protagonistas no se hicieron mucho de rogar, pronto apareció un punto negro en lo alto de la sierra que se fue acercando rápidamente y resultó ser un águila real (Aquila chrysaetos) que no se lo pensó demasiado y fue a posarse a la sombra de una encina.

Águila real (Aquila chrysaetos)

No obstante no estuvo demasiado tiempo en el posadero, y pronto emprendió el vuelo remontando sobre nuestras cabezas. A ella se unió una hembra adulta de aguilucho lagunero, aparentemente sin que la rapaz más pequeña intentara atacar, cosa no muy rara, como veremos más adelante.

Águila real (Aquila chrysaetos)

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Estas imágenes permiten comparar la "mole" del águila real, la más fuerte de nuestras rapaces, con la silueta mucho más estilizada del aguilucho.

Águila real (Aquila chrysaetos)

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Tras desaparecer por el sur, llegó el turno de las pequeñas rapaces, pues un macho adulto de gavilán (Accipiter nisus) dio un par de vuelos por la zona. También apareció lejano un cernícalo vulgar (Falco tinnuculus), y salió de la laguna una avefría (Vanellus vanellus).

Gavilán (Acipiter nisus)

 Esta rapaz es el terror de los pequeños pajarillos. Sus alas redondeadas y cola larga le permiten volar raudo entre la vegetación para sorprenderles.

Gavilán (Acipiter nisus)
Avefría europea (Vanellus vanellus)

Avefría europea (Vanellus vanellus)

No estuvimos mucho tiempo aburridos pues poco rato después una enorme hembra de águila real, otro ejemplar diferente, apareció de improviso sobre la laguna y pasó muy cerca nuestro, deleitándonos con su majestuoso vuelo.

Águila real (Aquila chrysaetos)

Águila real (Aquila chrysaetos)


Las manchas blancas en las plumas indican que se trata de un ejemplar inmaduro, seguramente de tres o cuatro años. Estas manchas se van perdiendo hasta alcanzar el plumaje adulto a los cinco o seis años. La silueta típica del águila real es muy característica, con su vuelo majestuoso, sus alas muy digitadas y algo redondeadas y la cola bastante larga.


Águila real (Aquila chrysaetos)

Estuvo un tiempo patrullando las laderas en busca de presas, incluso llegando a posarse en el mismo lugar que el ejemplar anterior. Esta especie tiene una dieta muy variada que consta de mamíferos desde una rata hasta un corzo, aves y carroña.

Águila real (Aquila chrysaetos)

Águila real (Aquila chrysaetos)

En un momento dado que sobrevolaba el bosque, surgió de improviso una rapaz más pequeña de entre los árboles y comenzó a atacarla con agresividad. Por su silueta pensamos que podría ser de nuevo el gavilán pero tras comparar su tamaño con el del águila, resultó ser un azor (Accipiter gentilis).

Águila real (Aquila chrysaetos) y azor (Accipiter gentilis)


En este caso su plumaje anaranjado delata que al igual que la real se trataba de un joven dispersivo. Muchas rapaces no reclaman un territorio hasta llegar a la edad adulta. El azor es la rapaz mejor capacitada para volar y cazar en las zonas forestales, y también una de las más agresivas.


Azor (Accipiter gentilis)

Águila real (Aquila chrysaetos) y azor (Accipiter gentilis)

Águila real (Aquila chrysaetos) y azor (Accipiter gentilis)

El hecho de ser de menor tamaño no parecía intimidar a este azor que continuaba atacando a la reina de las aves, hasta obligarla a refugiarse en un posadero, con lo que se acabó la lucha.


Águila real (Aquila chrysaetos) y azor (Accipiter gentilis)

Pero a pesar de los buenos momentos vividos con las reales, el águila imperial continuaba sin aparecer. En la laguna, entre un grupo variado de aves acuáticas descubrimos un buen grupo de malvasías cabeciblancas, sumando una veintena de aves, muy buena cifra para esta ave amenazada.


Malvasías cabeciblancas (Oxyura leucocephala) entre un ejército de fochas

Somormujos, ánades, fochas y otras aves en la laguna

Como la imperial seguía sin aparecer cambiamos de sitio hacia el sur de la sierra. Pronto descubrimos otras dos águilas reales, esta vez muy lejanas. Pero poco más tarde descubrimos un águila lejos sobre la sierra y escuchamos un reclamo característico, similar a un fuerte graznido. Al fin, un águila imperial ibérica (Aquila adalberti) hacía acto de presencia, aunque no se entretuvo mucho rato. Con el telescopio pudimos observar su plumaje pajizo que delataba a un ejemplar juvenil de unos dos años de edad. Dejando de lado las diferencias de coloración, sus alas son más rectas y su cola más corta que la del águila real; además es algo menor. Se alimenta sobre todo de conejos y por tanto la disminución de los mismos es uno de sus principales factores de amenaza.

Águila imperial ibérica (Aquila adalberti)

Tras la desaparición de la imperial decidimos rodear la sierra, y aquí llegó la segunda tragedia del día, pues a los pies de un poste eléctrico de media tensión reposaban los restos, ya bastante degradados, de un joven de águila real. La electrocución en postes eléctricos es una de las principales causas de mortalidad entre las grandes rapaces debido la acción humana. Cuando una de estas aves emplea un poste eléctrico como posadero corre el riesgo de tocar al mismo tiempo un cable y la torre metálica, cerrando entonces el circuito de forma que recibe una descarga mortal.

Restos de un águila real a los pies de un poste de media tensión.

Este poste en concreto al tener cableado por encima del mismo es especialmente peligroso, y con el agravante de estar situado en una zona vital para las grandes rapaces, incluida la amenazada águila imperial, por lo que se comunicará su situación a quien sea necesario con objeto de que se tomen las medidas oportunas para que no se repitan nuevos accidentes.

Restos de un águila real a los pies de un poste de media tensión.

Precisamente a pocos centenares de metros del poste, sobre la sierra, volaban tres águilas reales jóvenes, jugando entre ellas en el aire como tres adolescentes alocados, ajenas al peligro que les acecha. Esperamos que sea prontamente corregido y puedan madurar y establecerse en un territorio para seguir adornando nuestros cielos con sus siluetas. Con su majestuoso vuelo acaba esta entrada. Pronto publicaré la segunda parte de esta excursión, sobre las aves esteparias y acuáticas de la ZEPA de Pétrola-Corral Rubio. Hasta pronto!

Águilas reales (Aquila chrysaetos)

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