miércoles, 22 de octubre de 2014

Marjal dels Moros

Para empezar os contaré un par de salidas realizadas en los meses de Octubre y Septiembre a la marjal dels moros. 

Esta marjal está situada en el término de Sagunto, a escasos veinte kilómetros de la capital valenciana. Es uno de los últimos reductos de una enorme serie de humedales que ocupaban casi todo el golfo de valencia y fueron desapareciendo progresivamente, en gran parte por la acción humana. Actualmente la marjal está declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) aunque pese a ello se ve amenazada por la cercanía de varias urbanizaciones y del polígono industrial del puerto de Sagunto.

Su mayor diversidad en aves se da sobretodo en época estival cuando se establece en ella una importante colonia de larolimícolas como el charrán común (Sterna hirundo), charrancito (Sternula albifrons) y otras de interés como la canastera (Glaerola prantincola) o la gaviota cabecinegra (Ichtyaetus melanocephalus) no obstante presenta una gran diversidad aviar a lo largo de todo el año siempre que los niveles hídricos sean adecuados.

En mi salida el pasado Septiembre confiaba poder ver un número decente de aves limícolas en paso postnupcial, no obstante el estiaje había sido prolongado y los niveles de agua estaban bajo mínimos.

Las únicas zonas inundadas se concentraban cerca de la costa, donde había algunos azulones (Anas platyrhynchos), garcetas comunes (Egretta garzetta) y otras aves acuáticas comunes en bajo número. La mayor suerte fue cuando apareció una de las aves más escondedizas y esquivas de nuestros humedales, el rascón (Rallus aquaticus), un ejemplar juvenil que se dejó ver muy bien, seguramente buscando los últimos rincones húmedos donde poder alimentarse.

Rascón europeo (Rallus aquaticus)

Rascón europeo (Rallus aquaticus)

Rascón europeo (Rallus aquaticus)

Tras este avistamiento y viendo la escasez de agua y animales en la marjal decidí dar una vuelta por la playa, que esta sí que no se seca nunca, a ver si avistaba alguna especie marina. En alta mar y demasiado lejos para la cámara volaban gaviotas patiamarillas (Larus michaelis) y algún charrán patinegro (Sterna sandvicensis). Pero lo mejor estaba por llegar. Me asomo a la playa y levanto dos aves límicolas, que se delatan como tales por su vuelo rápido y sus alas puntiagudas, tras posarse a cierta distancia, veo que son dos vuelvepiedras (Arenaria interpres).

El vuelvepiedras es un ave limícola que se reproduce principalmente en las costas de las frías tundras siberianas y escandinavas, aunque algunos también más al sur en el Báltico, pudiéndose ver en nuestras costas durante los pasos migratorios, aunque algunos se quedan en las costas cántabras y atlánticas todo el invierno. En el Mediterráneo es algo más escaso, y esta ocasión era mi primer contacto con esta especie. Su nombre le viene de su costumbre de levantar las piedras y algas de las playas para alimentarse de crustáceos y otros animalillos que encuentra debajo. Me acerqué con disimulo haciéndome el despitado, y ellos pronto se acostumbraron a mi presencia y siguieron a lo suyo.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Cada vez iban acercándose más, buscando comida entre las piedras y evitando el oleaje, cosa que no siempre conseguían...

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)


Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Su pico fuerte y en forma de cuña, diferente al de otros limícolas, está perfectamente adaptado a su curioso comportamiento alimenticio.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

La verdad es que es todo un privilegio estar tan cerca de estas aves, que en su corta vida han nacido en las costas escandinavas  y  han visto las tierras de media Europa y parte de África durante sus viajes, más de lo que puedo decir de mí, sinceramente.

Mirando el horizonte, tal vez pensando ya en continuar su largo viaje

Tras observarlos largo rato finalmente decido continuar, me levanto con cuidado para no asustarles y continúo caminado por la playa, ya de vuelta al coche. Durante el camino levanto un bonito martín pescador (Alcedo attis), otra avecilla tratando de ganarse la vida entre las olas ante la falta de agua en el marjal.

Martín pescador (Alcedo attis)

Un mes después, el 19 de Octubre, volví a la marjal pensando que las lluvias caídas en la zona durante las pasadas semanas habrían aumentado significativamente los niveles del agua, y con ellos los de aves. Nada más llegar en las primeras masas de agua se notaba un ligero aumento en el agua respecto a la última vez, aunque aún lejos de su capacidad máxima. Siendo primera hora de la mañana, muchas aves acuáticas se encontraban descansando, como los azulones (Anas plathyrhynchos), de los que levanté una pareja que descansaba muy cerca del camino,  o los patos cuchara (Anas clypeata), más alejados. 

Azulón (Anas platyrhynchos)

Otras sin embargo se mostraban más activas, como las gallinetas (Gallinula chlorops), fochas (Fulica altra) o los zampullines comunes (Tachybapus ruficollis), con sus frecuentes capuzadas bajo en agua buscando pececillos, entre los que destacaba un zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), de mayor tamaño y con un bonito ojo rojo destacando sobre su plumaje en muda.

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) junto a un zampullín común (Tachybapus ruficollisy fochas comunes (Fulica altra)

Pronto se dejó ver también un calamón (Porphyrio porphyrio). Esta gran rálida fue antiguamente muy frecuente en los humedales valencianos, llegando a ser incluso un ave casi doméstica, pero llegó a extinguirse a principios del siglo XX debido a la destrucción de los humedales y a la caza. La actual población procede de un exitoso proyecto de reintroducción llevado a cabo en los años noventa, que ha hecho que esta ave vuelva a ser abundante en las marjales valencianas. Con su dieta vegetariana a base de tallos y bulbos de carrizos, eneas y otras plantas palustres contribuye a mantener espacios de aguas abiertas en los humedales que lo acogen, beneficiando así a otras muchas especies.

Calamón (Porphyrio porphyrio)

Calamón (Porphyrio porphyrio) con un zampullín común (Tachybapus ruficollis)

A lo largo de la playa las observaciones fueron escasas, tal vez por que la presencia de algunos pescadores pudiera haber ahuyentado a las aves costeras. Nada más llegar al observatorio levanto un andarríos grande (Tringa ochropus) en la lagunilla donde en verano cría la colonia de larolimícolas. Rebosante de agua y aparentemente vacía de aves, aunque al fijarme un poco más pronto detecto algunas cercetas (Anas crecca), un pequeño y bonito pato migrador, en la punta más alejada, aparentemente descansando, por lo que empiezo a prestar más atención al movimiento de los pequeños pajarillos entre la vegetación. Detecto algunos mosquiteros (Phylloscopus sp.) y tarabillas (Saxicola rubetra). Entre todos estos pajarillos pronto destaca uno más pendenciero y territorial que emite frecuentes chasquidos y persigue a las tarabillas que ocupan su zona. Tras acercarse un poco al observatorio resulta ser un pechiazul (Luscinia svecica). El pechiazul en España únicamente se reproduce en las cimas de algunas cordilleras, principalmente el Sistema Central y la Cordillera Cantábrica, pero algunos individuos europeos pasan el invierno en nuestros humedales. 

Pechiazul (Luscinia svecica)

El babero azul incompleto de este ejemplar demuestra que es un macho nacido este año. Los machos adultos son de nuestras aves más llamativas.


Pechiazul (Luscinia svecica)

Pechiazul (Luscinia svecica)

Pero mientras yo estaba entretenido con estos pajarillos detecto movimiento a la otra punta de la laguna. Un par de aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus) han hecho acto de presencia en vuelo bajo de caza. Pronto las cercetas que parecían medio dormidas levantan el vuelo en masa, permitiéndome apreciar que su número era bastante mayor de lo que había pensado inicialmente, haciendo un total de 47. 

Cercetas comunes (Anas crecca) y aguilucho lagunero (Circus aeruginous)

Cercetas comunes (Anas crecca)

Pronto los intrépidos aguiluchos trataron de capturar alguna cerceta mediante quiebros espectaculares, pero estos patos son demasiado rápidos en vuelo para ellos y tras muchas tentativas finalmente fueron a posarse en unos arbustos cercanos. Realmente el aguilucho lagunero es una rapaz poco adaptada para cazar aves en vuelo. Su silueta esbelta y su gran capacidad para permanecer en el aire, prospectando a baja altura, lo hacen más adecuado para capturar presas pequeñas, como ranas, polluelos de patos o roedores. No obstante sus repentinas apariciones en busca de ejemplares débiles o cansados tras las migraciones siempre asustan a las bandadas de aves acuáticas de los humedales donde habita.

Cercetas comunes (Anas crecca) y aguilucho lagunero (Circus aeruginous)

Cercetas comunes (Anas crecca) y aguilucho lagunero (Circus aeruginous)

Aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus) descansando tras el lance fallido

Poco a poco también las cercetas fueron relajándose y se posaron en el agua algo más cerca que al principio en un grupo disperso. Fueron llegando algunas más y un grupito de once cigüeñuelas (Himantopus himantopus) que desapareció a la otra punta de la lagunilla.

Cercetas comunes (Anas crecca)

Mientras esperaba por si se repetía el lance me entretuve con los desvaneos territoriales del pechiazul, esta vez más lejano, y con un confiado macho de curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala). Como la cosa seguía relajada decidí continuar mi camino dejando a predadores y presas tranquilos.

Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala)

Mientras me adentraba en la marjal descubro una rapaz cicleando alta en el cielo. Tras mirarla por los prismáticos pensando en otro posible lagunero me llevé la sorpresa del día, pues resultó ser un milano real (Milvus milvus). Esta es una de nuestras rapaces más bonitas, un endemismo europeo que ha descendido mucho en los últimos tiempos debido sobretodo al uso ilegal de venenos en el campo. En España es un ave residente pero más común en invierno y en el cuadrante noroccidental, mientras que en el levante ibérico solo aparece de forma muy rara durante los pasos migratorios y la invernada, por lo que fue toda una suerte el avistamiento. La calidad de las fotos no es mucha, pero el ave estaba a una altura considerable.

Milano real (Milvus milvus)

No obstante pueden reconocerse las características típicas de los milanos, las alas largas y la cola ahorquillada (forma de v) que les dotan de una gran agilidad en el aire. Estas aves son oportunistas y se alimentan tanto de presas débiles y enfermas como de carroña e incluso en basureros y muladares.


Milano real (Milvus milvus)

Cuando el milano desapareció hacia el sur continué mi camino observando pequeños bandos de cercetas y gaviotas reidoras sobrevolándome junto con algunas garzas reales (Ardea cinerea). También un fugaz martín pescador (Alcedo attis) en uno de los canales y de nuevo una hembra de aguilucho lagunero en vuelo de prospección que pasó cerca, permitiendo apreciar su esbelta silueta.

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Posteriormente en un árbol descansaba otra rapaz, un busardo ratonero (Buteo buteo) bastante pálido, vigilado de cerca por una pareja de urracas (Pica pica).

Busardo ratonero (Buteo buteo)

Siguiendo mi camino llegué a la plataforma elevada dispuesta para la observación de diversas especies en una zona de aguas abiertas. Lo más destacado era un buen grupo de moritos (Plegadis falcinellus), una especie de ibis cada vez más frecuente en nuestros humedales, junto a un solitario juvenil de flamenco rosa (Phoenicopterus roseus), y garzas reales, azulones, calamones, cercetas...

Garzas reales (Ardea cinerea)

También observé fugazmente una agachadiza común (Gallinago gallinago) que de un raudo picado desapareció entre la vegetación, y de nuevo unos cuantos aguiluchos laguneros en busca de presas, entre ellos un macho adulto realizando picados en una zona de densa vegetación ante la cercanía de otros ejemplares, lo que me lleva a sospechar que tal vez sea esa la zona donde ha tenido el nido este año, aunque no estoy seguro de que esta especie se reproduzca en la marjal. Tal vez el ajetreo de los laguneros levantando constantemente cercetas y gaviotas hace levantarse a los moritos, formando un pintoresco bando de 173 ejemplares con el telón de fondo de las industrias saguntinas. El bando pronto toma rumbo sur, tal vez hacia la Albufera de Valencia, aunque algunos ejemplares se separan y vuelven a la marjal. Con el vuelo de los moritos se acaba este primer post, espero que os hayan gustado estas líneas, hasta la próxima!

Moritos (Plegadis falcinellus)

Moritos (Plegadis falcinellus)

Moritos (Plegadis falcinellus)


No hay comentarios:

Publicar un comentario