martes, 13 de junio de 2017

Desde las cumbres al secano

¡Estamos de celebración! Hoy, este blog os trae su entrada número 50. Han sido ya más de dos años y medio los que llevo compartiendo nuestro tesoro natural con vosotros, y espero que siga así por mucho más tiempo. 

Os traigo la crónica de dos fantásticas excursiones que he podido hacer esta última semana. Dos ecosistemas completamente diferentes, muestra de la enorme diversidad y contrastes que alberga el clima mediterráneo, y más concretamente nuestro levante ibérico. La primera tiene como protagonista las alturas del Sistema ibérico meridional, entre Castellón y Teruel, mientras que en la segunda son los áridos matorrales y espartales alicantinos, tierra de animales amantes del calor.

Empezaremos pues por la alta montaña mediterránea, donde por estas fechas la tardía primavera se muestra en todo su esplendor. Aunque el objetivo de la salida, acompañado por mis amigos Rubén Sánchez, Carlos Ortega y Pablo Vicent era ver herpetos, vimos solamente algunas especies habituales y fueron los insectos los auténticos protagonistas. En el primer prado ya vimos dos especies de los curiosos neurópteros ascaláfidos del género Libelloides. Estos preciosos insectos se muestran solamente durante un breve periodo cada año.

Libelloides longicornis

Libelloides baeticus

Más arriba pudimos ver una araña lobo no identificada, y al auténtico protagonista de muchas de nuestras cumbres, no solamente mediterráneas, sino de toda Europa, una especie que tenía muchas ganas de volver a ver. Me refiero a la mariposa apolo (Parnassius apollo).

Lycosidae sp.

Apolo (Parnassius apollo)

Esta grande y bella mariposa habita solamente en praderas y matorrales de alta montaña, siendo una especie amenazada por el calentamiento global, que obliga a sus poblaciones a ascender a cotas cada vez mayores. Pero claro, las montañas no son infinitas, y cuando en la cumbre ya haga demasiado calor las mariposas desaparecerán. 

Apolo (Parnassius apollo)

Por ahora parece que les va bien por aquí, aunque ocupaban solamente la parte más alta. Incluso pudimos observar a dos ejemplares en pleno apareamiento. 

Apolo (Parnassius apollo) cópula

Apolo (Parnassius apollo) cópula

También hubo algo de tiempo para la flora. La primavera llega tarde a estas cumbres, y por ello aún encontramos orquídeas en flor, en este caso Cephalantera rubra y Platanthera clorantha. Quizá mis últimas orquídeas del año. Vimos también otras como Anacamptis pyramidalis o Dactylorhiza sp. que por ser más comunes se quedaron sin foto. 

Cephalantera rubra

Platanthera clorantha

Dejamos ahora las cumbres para dirigirnos al secano, a los áridos y tórridos espartales de Alicante, donde la primavera parece que hace tiempo que dió paso ya al verano. En este caso estuve acompañado por Josep Bisbal, Miguel Cervera y Miguel Alonso. Y empezamos de nuevo con un neuróptero, otra especie a la que tenía muchas ganas. Y es que solo por su nombre, "duende" ya sabes que va a ser una especie poco habitual. Se trata del Nemoptera bipennis, de los que había decenas sobrevolando con parsimonia el espartal.

Duende (Nemoptera bipennis)

Duende (Nemoptera bipennis)

El motivo de nuestra visita a aquella zona era poder observar una culebra de cogulla (Macroprotodon brevis), pero a pesar de ver sus presas principales, el eslizón (Chalcides bedriagai) y la culebrilla ciega (Blanus cinereus) no se dejó ver. También, como siempre por Alicante, vimos un lagarto bético (Timon nevadensis), en este caso juvenil. 

Eslizón ibérico (Chalcides bedriagai)

Culebrilla ciega (Blanus cinereus)

Lagarto bético (Timon nevadensis)

A mediodía y con el calor apretando se reduce la actividad de todo tipo de animales. En estos momentos, una buena idea es revisar la multitud de balsas, aljibes y cisternas que inundan la campiña de Alicante y en los que quedan atrapados multitud de animales sin posibilidad de salir. En el canal de mi amigo Miguel Alonso podéis ver multitud de rescates de todo tipo de animales que realiza en esta zona. En la primera alberca, sin embargo, no encontramos fauna atrapada sino un simpático polluelo de mochuelo (Athene noctua) que debía tener el nido en ese lugar.

Pollo de mochuelo (Athene noctua)

Seguimos con el "modo rescate" y encontramos una gran balsa circular de la que pudimos sacar hasta 10 ejemplares de sapo corredor (Epidalea calamita).  Muchos de ellos estaban bastante deshidratados por lo que fueron remojados en una bolsa antes de liberarlos en una madriguera cercana, donde se ocultaron con rapidez buscando el frescor. Os recomiendo a todos quienes me leen que estéis atentos a este tipo de sitios durante vuestras salidas de campo, nuestra fauna os lo agradecerá.

Peligrosa balsa trampa

Sapos corredores (Epidalea calamita) rehidratándose

Del resto de arquetas y balsas, por suerte o por desgracia, únicamente pudimos sacar animales muertos hacía ya tiempo. Las dos observaciones relevantes antes de la caída de la tarde fueron la de un confiado pollo de críalo (Clamator glandarius), escoltado por dos urracas que debían ser sus padres adoptivos; y un ejemplar de la afamada viuda negra mediterránea (Latrodectus tredecimguttatus), tal vez la araña más venenosa de España, pero también de las más bonitas. 

Críalo (Clamator glandarius)

Viuda negra mediterránea (Latrodectus tredecimguttatus)

Nuestro plan para la primera hora de la noche era realizar un pequeño muestreo de camaleón (Chamaeleo chamaeleon) en una zona donde Miguel había visto hacía poco tiempo. De noche estos animales resultan más fáciles de ver al descansar en los bordes de las matas y adoptar un color muy pálido. Tuvimos suerte y pudimos disfrutar de dos ejemplares muy adormilados. 

Camaleón común (Chamaeleo chamaeleon)

Camaleón común (Chamaeleo chamaeleon)

Satisfechos aunque bastante cansados, volvimos a Valencia. Y esto es todo, pronto espero compartir más aventuras camperas con todos vosotros. ¡Muchas gracias a todos los que me seguís, y por 50 entradas más!



sábado, 13 de mayo de 2017

Descubriendo la Sierra de Segura

Hoy os traigo la que seguramente será de las entradas más largas del blog, si no la que más. Y la ocasión lo merece. Ayer regresé del que sin duda será uno de mis viajes naturalistas del año, tres días recorriendo la Sierra de Segura, ese gran espacio natural de las serranías penibéticas que llevaba mucho tiempo queriendo visitar. Y ha sido gracias a mis amigos Pablo Vicent y Carlos Ortega que una vez más me han acompañado en esta expedición.

Uno de los motivos de este viaje para mí era sin duda conocer al gran Carlos Rossi, uno de los mayores conocedores de estas sierras y su biodiversidad. Gracias a él hemos conocido algunos de los mejores rincones y sin su ayuda no habríamos visto ni la mitad de cosas. Desde aquí os recomiendo visitar su fantástico blog si no lo conocéis. 

Pues bien, vamos a ello. Empezamos por el nacimiento del río Mundo, donde a parte de deleitarnos con el maravilloso panorama que forman el agua y la roca nuestro objetivo era encontrar la endémica lagartija de Valverde (Algyroides marchi) una especie que solamente se haya en estas sierras. Encontrar a este reptil era para mis compañeros uno de los objetivos principales también del viaje entero.



Aunque la meteorología no era muy favorable y nos costó bastante finalmente dimos con ellas, pudiendo observar varios ejemplares, adultos y juveniles. Un saurio verdaderamente precioso, con esos tonos broncíneos en su dorso y amarillo intenso en el vientre.

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

El género Algyroides tiene una distribución curiosa, testigo de antiguas eras geológicas cuando el Mediterráneo estuvo desecado. Los parientes más cercanos de nuestra lagartija de Valverde se encuentran en islas como Córcega y Cerdeña, así como en Grecia y los Balcanes. 

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

La lagartija no es el único endemismo que vive al amparo de las frescas rocas del Mundo. También podemos encontrar aquí a una peculiar planta carnívora, Pinguicola mundi, que se haya también en unos pocos lugares de estas serranías ibéricas.

Pinguicola mundi

Pinguicola mundi

Tras este lugar nuestro siguiente destino eran un par de puntos donde Carlos sabía que podríamos ver algunos anfibios interesantes. Por el camino nos fue mostrando numerosas especies de orquídeas,  la mayoría nuevas para mí, demostrando que esta zona es también uno de los mejores lugares de España para ellas.

Limodorum abortivum

Orchis cazorliensis

Dactylorhiza sulfurea

Cephalantera longifolia

Orchis langei

Llegamos a la laguna de la Hueta, donde pudimos ver y oír numerosas ranitas meridionales (Hyla meridionalis) de varios colores, así como una hembra de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus).

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)

Tras disfrutar de este lugar fuimos hacia una fuente donde cría el sapo patero bético (Alytes dickhilleni), el otro endemismo herpetológico de estas tierras. Ya antes de llegar nos topamos con un par de ejemplares. Esta especie se parece mucho al sapo partero común pero se distingue por la ausencia de puntos rojos o anaranjados y por presentar manchas de color verdoso, más numerosas en algunos ejemplares como los que vimos.

Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

En la fuente además de numerosas larvas de partero había también alguna de salamandra (S. salamandra morenica) aunque el adulto no apareció a pesar de la lluvia. El último anfibio de la noche fue un joven sapo común, que vimos ya sin Carlos cerca del lugar donde acampamos. 

Larva de salamandra

Sapo común (Bufo spinosus)

El día siguiente amaneció con un tiempo desapacible que amenazaba lluvia. Aún así nos dirigimos hacia nuestro siguiente objetivo, la laguna de Siles, que Carlos nos había recomendado como un lugar donde poder observar al eslizón tridáctilo (Chalcides striatus). En este caso fallamos el tiro, y los eslizones no aparecieron, pudiendo observar bastantes lagartos ocelados (Timon lepidus), sapos corredores (Epidalea calamita) y una joven culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) a punto de mudar la piel.

Prados junto a la laguna de Siles

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

Aun así observamos una especie nueva de reptil para los tres, la lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus). En Valencia tenemos lagartijas cenicientas, pero son de otra especie (P. edwarsianus) distinguible por ciertos detalles en las escamas. Además, este macho en celo era mucho más verdoso que ninguna de las cenicientas que he visto allí.

Lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus)

A la tarde nos juntamos de nuevo con Carlos para descubrir las partes altas de la Sierra, donde tenía la esperanza de ver por fin algún ejemplar de quebrantahuesos, la última rapaz ibérica que me falta por observar. Estos increíbles animales llegaron a desaparecer de la zona pero gracias a un exitoso programa de reintroducción hoy tenemos ya un par de parejas reproductoras. 

Aquí la meteorología nos volvió a jugar una mala pasada, pues apenas vimos alguna rapaz. Únicamente se dejaron ver algunas orquídeas, como esta preciosa Orchis purpurea. Y unos increíbles paisajes.

Orchis purpurea

Vimos también cabras monteses (Capra pyrenaica). La primera un poderoso macho de los que ya se ven pocos y que por desgracia se fue antes de que lo pudiera fotografiar. Después un grupo de hembras y jóvenes, ya con poca luz, pero que se portaron bastante mejor.

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Cabra montés (Capra pyrenaica)

¡Y de algo tenía que servir toda esta lluvia! Mientras volvíamos ya a la noche se nos cruzó por el camino un precioso adulto de salamandra (Salamandra salamandra morenica) curiosamente en plena zona de olivar. Un buen broche final a nuestro paso por la Sierra de Segura.

Salamandra común (Salamandra salamandra morenica)

Salamandra común (Salamandra salamandra morenica)

Salamandra común (Salamandra salamandra morenica)

Y aquí acaba esta crónica. De nuevo agradecer a mi amigo Carlos su compañía y todo su conocimiento sobre este fantástico lugar al que esperamos volver pronto, pues todavía tiene mucho que ofrecer. Me despido con una bonita culebrilla ciega, que vimos por Albacete durante nuestro camino de regreso. ¡Próximamente, la entrada 50 del blog!