martes, 3 de octubre de 2017

Por las sierras del centro peninsular

Descansando en las cumbres de la Sierra de Béjar

¡Hola de nuevo a todos! Ya tenía ganas de escribir de nuevo por aquí. Llevo cerca de un mes instalado en la que será mi residencia de este año en Salamanca. He de decir que debido a la faena del master, la ausencia de coche y demás no he podido salir al campo como me hubiera gustado para explotar el enorme potencial que debe tener esta zona, pero sin embargo sí que he podido hacer un par de excursiones con resultados desiguales pero muy prometedores. En concreto, la primera semana gracias a un par de autobuses pude visitar los dos espacios más emblemáticos de la montaña salmantina, como son la Sierra de Béjar y la Sierra de Francia, y este último fin de semana me desplacé a Madrid para en compañía de mis amigos y grandes naturalistas Alberto González, Pablo Recio y Pablo Vicent descubrir la sierra de Guadarrama y especialmente sus poblaciones de anfibios.

Sierra de Francia, hábitat de la lagartija batueca

Piornales y pinares en Guadarrama

Hábitat de lagartija carpetana en Navacerrada, Madrid

Solamente me queda pues la zona de Gredos para completar el elenco de los principales espacios naturales del Sistema Central, esa cordillera granítica que parte en dos la meseta ibérica y sirve de nexo de unión a una inmensa variedad de flora y fauna. Los ecosistemas aquí se encuentran en un estado más natural que en la costa valenciana, como lo atestigua la presencia de bosques maduros de roble melojo (Quercus pyrenaica) en las cotas bajas, con ejemplares algunos de gran talla. En uno de estos bosques pude ver un interesante líquen, Lobaria pulmonaria, buen indicador de humedad y ausencia de contaminación.

Buen ejemplar de melojo (Quercus pyrenaica)

Lobaria pulmonaria sobre el tronco de un melojo

La antigüedad de estas montañas, con rocas formadas durante el paleozoico, hace cientos de millones de años, queda en evidencia al encontrar fósiles como unas crucianas, que son huellas que dejaron los trilobites al desplazarse por el fondo marino cuando estas montañas eran puro sedimento bajo los antiguos mares. 

Cruzianas sobre una arenisca en la Sierra de Francia

Pasando ya a la fauna actual, voy a hablar especialmente de los herpetos, pues han sido el objetivo principal de estas salidas. Sin embargo, permitidme detenerme en un insecto, el avispón europeo (Vespa crabro) que curiosamente nunca había visto y aquí ha resultado abundante. Un buen aliado frente a la invasión de la avispa asiática (Vespa velutina) con la que desafortunadamente se le suele confundir.

Avispón europeo (Vespa crabro)

Empecemos ya con los herpetos. Tenía varias especies como principales objetivos, en concreto intenté ver lagarto verdinegro (Lacerta schreibieri) y lagartija carpetana (Iberolacerta cyreni) en la Sierra de Béjar, cosa que se saldó con éxito. En Sierra de Francia intentaría dar con la rara lagartija batueca (Iberolacerta martinezricai), en este caso sin lograrlo, aunque como estoy cerca ya lo volveré a intentar. Pero voy a empezar hablando de la salida más reciente, centrada en anfibios, por Peñalara, las cotas más altas de la Sierra de Guadarrama, en Madrid. Las protagonistas de la noche fueron las salamandras (Salamandra salamandra almanzoris), que aparecieron por decenas.

Salamandra común (Salamandra salamandra almanzoris)

Salamandra común (Salamandra salamandra almanzoris)

Cómo mis anteriores encuentros con esta especie habían sido en noches lluviosas no contaba del todo con dar con ellas (pese a lo que decían mis compañeros), por lo que fue una gran alegría ver tantas. La falta de viento y la buena temperatura debió estimular su actividad. Esta especie es sin duda de mis favoritas, nunca me canso de ellas. Las de aquí tienen un patrón bastante estándar a base de manchas amarillas redondeadas, sin las manchas rojas de la subespecie más próxima bejarae.

Salamandra común (Salamandra salamandra almanzoris)

Salamandra común (Salamandra salamandra almanzoris)

La rana patilarga (Rana iberica) fue una especie nueva para mí, que vi por primera vez en Béjar pero fue aquí donde pude fotografiarla en condiciones. Un endemismo peninsular muy dependiente de los ríos de aguas limpias y frescas. Donde el agua tenía algo de vegetación la sustituía pronto la rana común.  

Rana patilarga (Rana iberica)

Rana patilarga (Rana iberica)

La podemos diferenciar de otras ranas pardas por sus pliegues dorsolaterales de aspecto fragmentado, las patas largas y la garganta oscura. Aunque aparecieron varios ejemplares no eran especialmente numerosas.

Rana patilarga (Rana iberica)

Rana patilarga (Rana iberica)

Otra de mis favoritas también apareció, la ranita de San Antonio (Hyla molleri), un colonizador reciente de estas cumbres ayudado por el calentamiento global. Vimos un ejemplar subadulto.

Ranita de San Antonio (Hyla molleri)

Ranita de San Antonio (Hyla molleri)

Hago un paréntesis para comentar la grave situación en la que se encuentran los anfibios de Peñalara, afectados desde hace años por una epidemia de quitridiomicosis, enfermedad fúngica que ha causado la casi extinción de especies como el sapo partero o el común (del que vimos un solo ejemplar). Aquí y aquí podéis leer más. Por ello es importante ir provisto de guantes desechables y desinfectar bien el equipo cuando se vaya a observar anfibios en estas zonas, o incuso en cualquier sitio en general (leer esto). La última especie que pondré aquí fue el tritón alpino (Ichthyosaura alpestris), una especie introducida desde Asturias, bonito pero con posible impacto sobre especies locales como el tritón jaspeado (Triturus marmoratus), del que también vimos algunos grandes ejemplares en el agua.

Macho de tritón alpino (Ichthyosaura alpestris)

Macho de tritón alpino (Ichthyosaura alpestris)

Pasando a los reptiles y de día, me agradó ver en Béjar algunos juveniles y una hembra de lagarto verdinegro (Lacerta schreibieri), en mi opinión el más bonito de nuestros lagartos. La actividad de reptiles no era muy alta, pero vi también un juvenil de víbora hocicuda (Vipera latastei) en un punto que no me la esperaba, a casi 1800m, por lo que se fue sin foto...

Juvenil de lagarto verdinegro (Lacerta schreibieri) cazando una lombriz

Hembra de lagarto verdinegro (Lacerta schreibieri)

Hembra de lagarto verdinegro (Lacerta schreibieri)

Vi también en Béjar y Guadarrama algunas lagartijas carpetanas (Iberolacerta cyreni), preciosos juveniles con la cola azulada y algunas grandes hembras, pero ningún macho. Una especie bien adaptada a las altas cumbres. Como he dicho antes, en Sierra de Francia me falló su prima, la mucho más amenazada I. martinezricai

Juvenil de lagartija carpetana (Iberolacerta cyreni)

Juvenil de lagartija carpetana (Iberolacerta cyreni)

Juvenil de lagartija carpetana (Iberolacerta cyreni)

Hembra de lagartija carpetana (Iberolacerta cyreni)

Hembra de lagartija carpetana (Iberolacerta cyreni)

Ahora llegará pronto el frío y no sé cuándo podré volver a escribir aquí. Espero que lleguen pronto las lluvias para darle un alivio a nuestros campos en este año tan seco, y podamos disfrutar de una esplendorosa primavera. Acabo con un ave, un águila calzada que se tiró en picado a pocos metros de mí en Béjar, seguramente tras un lagarto que no pudo capturar.


miércoles, 6 de septiembre de 2017

Final del Verano

Ya en Septiembre, el fin del verano se acerca, época de cambio para nuestra naturaleza, y en este caso también para mí. En pocos días dejaré Valencia para trasladarme por estudios a Salamanca, por lo que esta será la última entrada en la que el blog haga honor a su nombre en mucho tiempo. Igual debería cambiarle el nombre, pues últimamente estoy mostrando escenas naturales de muchos puntos de Iberia, no solamente del área levantina. No obstante para no marear a mis lectores lo mantendré.

Esta entrada igualmente sí estará centrada en mis observaciones naturalistas de las últimas semanas por mi zona habitual de veraneo en el interior valenciano. Empiezo como siempre por los insectos, con especies diurnas comunes pero interesantes como la mariposa chupaleches (Iphiclides feisthamelii). Y entre los odonatos, con una especie nueva, Sympetrum sinaiticum, encontrada muy cerca de mi pueblo. 

Chupaleches (Iphiclides feisthamelii)

Macho de Sympetrum sinaiticum

Pasando a insectos más nocturnos, las arañas son las protagonistas indiscutibles. Entre ellas destaco a dos interesantes migalomorfos, la familia de las verdaderas tarántulas. La primera es una pequeña araña trampera de la familia Nemesidae, seguramente Nemesia o Iberesia, difícil de clasificar sin lupa. La segunda, quizá nuestra especie más espectacular, la grande y agresiva Amblyocarenum walckenaeri.   

Macho de Nemesidae sp.

Macho de Amblyocarenum walckenaeri

Macho de Amblyocarenum walckenaeri

De entre los herpetos, los anfibios han despertado fuertemente con las últimas lluvias de su letargo estival. Los juveniles de gallipato (Pleurodeles watl), que completaron su metamorfosis a principios de verano, emergen ahora de entre las grietas del barro seco de las charcas para empezar su dispersión en busca de nuevos puntos favorables. Todavía algunas larvas persisten en la poca agua que queda, pronto realizarán su metamorfosis. Los adultos continúan su letargo en espera de que las charcas se llenen.

Gallipato (Pleurodeles watl) juvenil, emergiendo de su refugio

Gallipato (Pleurodeles watl) juvenil

Gallipato (Pleurodeles watl), larvas

Sin embargo, los sapos de espuelas (Pelobates cultripes), más precoces, ya han iniciado un nuevo celo, tal vez prediciendo la llegada de nuevas precipitaciones. He podido observar numerosos adultos esta última semana, y también algún juvenil que como los gallipatos completó este año su metamorfosis.

Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

Siempre un placer observar esta especie tan interesante, de la que poco a poco voy aprendiendo cosas sobre su ciclo y costumbres. Acabo con un bonito sapo corredor (Epidalea calamita) que rescaté de una alberca. 

Sapo corredor (Epidalea calamita)

Pasando a las aves, en esta época los llanos de Camporrobles son un buen lugar para detectar numerosas especies en migración. Entre las residentes mejor o peor fotografiadas puedo citar alcaudones comunes (Lanius senator), culebreras (Circaetus gallicus) o un joven halcón peregrino (Falco peregrinus) que pudimos ver devorando una paloma en mitad de un campo de cereal.

Alcaudón común (Lanius senator)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Halcón peregrino (Falco peregrinus) juvenil

Pero sin duda el protagonista en esta época de los llanos es un limícola poco habitual en muchas partes de Iberia, que sin embargo en esta zona aparece todos los años en escaso número, aunque no siempre consigo dar con él. Hablo del chorlito carambolo (Charadrius morinellus). Tuve la suerte de detectar un bando de cinco ejemplares en un campo baldío.

Chorlito carambolo (Charadrius morinellus)

Chorlito carambolo (Charadrius morinellus)

Estos limícolas anidan en zonas remotas de la tundra donde tienen poco contacto con seres humanos, y por ello se muestran bastante confiados a la hora de observarlos y fotografiarlos, mientras rebuscan por los campos en busca de pequeños insectos. No se quedan muchos días, y enseguida reenprenden su viaje rumbo al norte de África, aunque algunos se quedan en nuestro país, en zonas como Albacete, durante todo el invierno. 

Chorlito carambolo (Charadrius morinellus)

Chorlito carambolo (Charadrius morinellus)

Y con otra toma más de este bonito pájaro acabo la entrada. A partir de ahora el blog dará un giro pasando de levante a poniente, para mostraros la naturaleza del occidente ibérico, que seguro que será muy interesante. Nos vemos pronto en la siguiente entrada.