miércoles, 11 de abril de 2018

Entre dos paraísos

¡Hola de nuevo! He estado liado estas semanas entre campo y el master, pero ahora tengo un ratillo para escribir por aquí, y es que material no me falta precisamente. Los últimos días de las vacaciones vinieron a Salamanca mis amigos herpetólogos Rubén Sánchez y Pablo Recio, expedición a la que se unió también Max Benito para entre los cuatro pasar unos días de bicheo y diversión. Nuestros objetivos eran enseñarles un poco de lo mejor de Salamanca para posteriormente enfilar hacia otra de las mejores zonas castellanas e ibéricas para herpetear, el alto Ebro y sus víboras. 

Comenzamos a mediodía en el valle de las Batuecas, donde intentamos la endémica lagartija batueca (Iberolacerta martinezricai), que nuevamente nos dió esquinazo, ya aparecerá... En el fondo del valle, junto al precioso y crecido río, tuvimos algo más de suerte y dimos con unos cuantos tritones ibéricos y ranas patilargas (especies nuevas para Rubén) y un precioso macho de lagarto verdinegro (Lacerta schreibieri). 

Macho de lagarto verdinegro (Lacerta schreibieri)

Ya de vuelta, el crepúsculo nos regaló mi primera culebra lisa meridional (Coronella girondica) de esta temporada. 

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Con la noche encima nos dirigimos a un par de sitios verdaderamente paradisíacos para anfibios que conocemos por las dehesas salmantinas. No tardaron en aparecer los primeros ejemplares de especies comunes como sapos comunes, corredores, de espuelas, tritones jaspeados...

Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

Tritón jaspeado (Triturus marmoratus)

Mientras recorríamos la zona escuchando el canto de las ranitas de san antonio (que no se dejaron ver) aparecieron también un par de sapos parteros ibéricos (Alytes cisternasii) y una preciosa salamandra (Salamandra salamandra bejarae) con tonos rojizos por todo su cuerpo.

Sapo partero ibérico (Alytes cisternasii)

Salamandra común (Salamandra salamandra bejarae)

Salamandra común (Salamandra salamandra bejarae)

Posteriormente nos dirigimos al hábitat donde vi mi primer sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi), especie que Rubén y Pablo todavía no habían visto. No tardó en aparecer un macho en celo, hábilmente detectado por Max bajo la vegetación acuática.

Sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi) macho

Mientras mis compañeros afotaban a la rana pintada, encontré un gallipato (Pleurodeles watl) de tamaño mediano devorando una lombriz. Siempre mola observar comportamientos naturales como este en los herpetos. Precisamente mientras observaba la merienda del gallipato, otro ejemplar juvenil de pintojo salió de un salto entre las algas a pocos centímetros de la escena.

Gallipato (Pleurodeles watl) devorando una lombriz

Sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi) juvenil

Con estas observaciones dimos por concluida la noche, pues al día siguiente tocaba madrugar. Bien embutidos con todo el equipo en el coche de Pablo nos dirigimos hacia el norte. El sol comenzaba a calentar, y aunque en la primera parada no vimos ninguna víbora (sí varios lagartos verdes), no tardó en aparecer un precioso juvenil de víbora áspid (Vipera aspis) soleándose sobre el asfalto. Lo apartamos para evitar su atropello y de paso le sacamos unas fotos. 

Víbora áspid (Vipera aspis) macho juvenil

Ya tenía ganas de volver a ver una víbora, desde mi último encuentro en Junio del año pasado también por esta zona. Este es además el primer macho de áspid que veo, como lo delatan los dos triángulos negros tan marcados en las escamas supralabiales. En esta zona su área de distribución se solapa ampliamente con la de las otras dos víboras ibéricas.

Víbora áspid (Vipera aspis) macho juvenil

Víbora áspid (Vipera aspis) macho juvenil

Puesto que ya habíamos visto la áspid, especie nueva para Max y Pablo, nuestro objetivo ahora era la otra víbora "norteña", la de seoane (Vipera seoanei). Para ello no tuvimos que ir muy lejos hasta su hábitat óptimo. Lo primero que vimos fueron numerosos lagartos verdes (Lacerta bilineata), de los cuales conseguimos pillar uno para las fotos.

Lagarto verde (Lacerta bilineata)

Mientras estábamos con el lagarto, se nos acercaron unos niños del pueblo para curiosear, ocasión que aprovechamos para enseñarles el ejemplar, dejar que lo tocaran y vieran que no es peligroso y hablarles de la importancia de respetar a todos los animales, incluidos los de peor fama. Creo que captaron el mensaje y que la numerosa población de lagartos verdes de su pueblo estará mejor cuidada a partir de ahora. Es muy importante concienciar a las nuevas generaciones...

Lagarto verde (Lacerta bilineata)

Nos despedimos de los chavales y seguimos con nuestra búsqueda de víboras. No tardó en aparecer un bonito juvenil de víbora cantábrica, encontrado por Max al borde de un arbusto. 

Víbora cantábrica (Vipera seoanei) juvenil

Como podéis ver en las fotos, el bulto en su cuerpo indicaba que se había pegado una buena comida, seguramente algún juvenil de lagarto verde. La primera vez que veo los preciosos ojos rojizos de esta especie, pues mis anteriores ejemplares fueron uno mudando y otro negro melánico...

Víbora cantábrica (Vipera seoanei) juvenil

Los ratos nublados y la noche los aprovecharíamos para ir en busca de anfibios, de los que la zona es también de confluencia de muchas especies. En los pilones habitan los tritones palmeados (Lissotriton helveticus) y alpinos (Ichthyosaura alpestris), bien cuidados por los paisanos de la zona, que nos contaron que para ellos son un verdadero tesoro. ¡Con gente así da gusto!

Tritón palmeado (Lissotriton helveticus)

Tritón alpino (Ichthyosaura alpestris)

Tritón alpino (Ichthyosaura alpestris)

En una charca algo más al sur pudimos observar también algunas ranitas de san antonio (Hyla molleri) que esta vez sí se dejaron fotografiar, con sus líneas blancas y negras muy marcadas, chulísimas. También apareció un sapillo moteado (Pelodytes hespericus), especie nueva para Max pues aunque parezca mentira está ausente en Salamanca. 

Ranita de San Antonio (Hyla molleri)

Ranita de San Antonio (Hyla molleri)

Ranita de San Antonio (Hyla molleri)

Sapillo moteado (Pelodytes hespericus)

Las últimas horas de sol las gastamos de nuevo en el hábitat de las seoane, lo que nos aportó sin duda el premio gordo de la expedición, un precioso adulto de víbora cantábrica de color dorado, encontrado esta vez por Pablo.

Víbora cantábrica (Vipera seoanei)

Uno de los animales más bonitos que he visto nunca, con esos preciosos colores de oro y bronce en el cuerpo, los ojos como tizones de lava... En perfecto estado y con carácter. Estuvimos un buen rato haciéndole fotos y disfrutando con ella antes de liberarla en el mismo punto donde la encontramos. 

Víbora cantábrica (Vipera seoanei)

Víbora cantábrica (Vipera seoanei)

Y hasta aquí esta magnífica expedición. Agradecer a Rubén, Pablo y Max por su compañía y los buenos ratos pasados en el campo; y comentar que en todo momento contamos con los permisos administrativos correspondientes para la manipulación de los animales y en el caso de los anfibios se siguió un protocolo de desinfección de ropa y material con Virkon®  para evitar propagar las enfermedades que les afectan. Como he dicho en otras ocasiones, no recomiendo la manipulación de serpientes venenosas como las víboras si no se tiene una cierta experiencia previa. He puesto abajo la lista de las 26 especies vistas en la expedición. Os dejo con un magnífico panorama del hábitat de nuestras víboras cantábricas, y nos vemos en la siguiente entrada!


Especies observadas:

- Discoglossus galganoi 
- Alytes cisternasii 
- Alytes obstetricans
- Pelobates cultripes 
- Epidalea calamita 
- Bufo spinosus
- Pelodytes hespericus
- Rana iberica 
- Hyla molleri 
- Pelophylax perezi
- Lissotriton boscai 
- Triturus marmoratus 
- Pleurodeles watl 
- Salamandra salamandra bejarae
- Ichthyosaura alpestris 
- Lissotriton helveticus
- Psammodromus algirus
- Lacerta schreibieri 
- Lacerta bilineata
- Podarcis liolepis
- Chalcides striatus
- Anguis fragilis (DoR)
- Coronella girondica 
- Natrix maura
- Vipera seoanei
- Vipera aspis

lunes, 19 de marzo de 2018

El sitio que nunca falla

Hace poco pude pasar una estupenda jornada en el Parque Nacional de Monfragüe, ese paraíso de naturaleza y biodiversidad que no visitaba desde Febrero del año pasado. Esta a corta distancia de mi residencia actual en Salamanca, así que no podíamos dejar de hacer una escapadita allí, aprovechando que la primavera ya se encuentra más avanzada por esas tierras extremeñas que por la meseta castellana.  Un sitio que nunca falla para pasar una jornada memorable. 

Paisaje mediterráneo y primaveral

Dividimos el día según los diferentes grupos de animales que queríamos observar, dedicando la mañana a los reptiles, la tarde a las aves, y como no la noche a los anfibios. El parque está pletórico de agua con las últimas lluvias invernales, pero todavía hace algo de frío y la actividad de reptiles era muy baja. Sin embargo, tras un par de horas de búsqueda y algunas lagartijas despistadas, encontramos un precioso adulto de culebra de cogulla (Macroprotodon brevis), una de las especialidades de la zona.

Culebra de cogulla (Macroprotodon brevis)

Culebra de cogulla (Macroprotodon brevis)

Este es ya el cuarto ejemplar que veo de esta bonita serpiente, y el primero que encuentro en el campo sin ayuda de los "efectos trampa". Una típica serpiente mediterránea y termófila, de carácter africano, una de las joyas de Monfragüe mucho menos apreciada y conocida que las que tienen plumas. 

Culebra de cogulla (Macroprotodon brevis) en su ambiente

Sólo vimos una especie más de reptil, el galápago leproso (Mauremys leprosa), especie que se estrena en el blog. Pudimos disfrutar de un precioso juvenil junto a una de las charcas de la zona. En mi anterior visita al parque, al ser en pleno Febrero no pude ver ningún ejemplar pese a visitar numerosas veces ese punto.

Galápago leproso (Mauremys leprosa)

Pasando a las aves, visitamos tres de los archiconocidos miradores de Monfragüe, El Salto del Gitano, La Tajadilla y La Portilla del Tiétar. Pudimos ver una muy buena representación de las rapaces y otras aves habituales del parque, aunque con observaciones bastante lejanas. Preparaos para un aluvión de fotos cutres jejeje. Los más abundantes como no los buitres leonados (Gyps fulvus).

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Pudimos ver también milano negro (Milvus migrans) y real (Milvus milvus), buitre negro (Aegypius monachus), culebrera (Circaetus gallicus), águila imperial ibérica (Aquila adalberti), más lejana que la última vez; también me gustó ver alimoches (Neophron percnopterus), cigüeña negra (Ciconia nigra), y mi ave ibérica favorita, el águila perdicera (Aquila fasciata), con un lejano ejemplar.

Fotos testimoniales de cigüeña negra (Ciconia nigra), alimoche (Neophron percnopterus),
águila perdicera (Aquila fasciata) y águila imperial ibérica (Aquila adalberti)

También tuvimos suerte con la famosa pareja de halcones peregrinos (Falco peregrinus) que anida en el salto del gitano, pues estaban de bodas y además de disfrutar de sus vuelos pudimos ver una cópula en lo más alto de la peña. Solo nos faltaron águila real y búho real para ver todas las rapaces habituales en el parque, nada mal para una tarde.

Cópula de halcones peregrinos (Falco peregrinus)

Entre los mamíferos, no tuvimos suerte con la nutria ni otros carnívoros, pero disfrutamos como no con los abundantes ciervos (Cervus elaphus), en este caso un grupo de hembras con sus crías crecidas.

Cierva (Cervus elaphus)

Cierva con cervato de un año (Cervus elaphus)

Pasando a la noche, los anfibios toman todo el protagonismo. Lo más destacado un buen coro de ranita meridional (Hyla meridionalis), que aquí ya se encuentran en pleno celo, mientras sus congéneres salmantinas las ranitas de San Antonio todavía están aletargadas. Nos hicieron disfrutar un buen rato mientras tratábamos de fotografiar sus sacos bucales inflados que las convierten en máquinas del canto. Precioso espectáculo, a ratos se juntaban decenas cantando y el sonido era tan fuerte que hasta dolían los oídos.

Ranita meridional (Hyla meridionalis) cantando entre ranúnculos

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Primero cogen aire y se inflan como pelotas...

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Y después lo pasan al saco bucal produciendo el fuerte croar típico de la especie, un sonido tremendamente fuerte para una ranita de pocos centímetros...

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Os dejo un pequeño audio para que disfrutéis de su canto:


Con un celo más discreto pero tan abundantes como las ranitas compartían charca con ellas los tritones pigmeos (Triturus pygmaeus).  Aunque ya he visto a la especie otras veces, después de acostumbrarme a sus primos los jaspeados durante los últimos meses en Salamanca, la verdad es que me parecieron realmente pequeños.

Hembra de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus) explorando su dominio acuático

Macho de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus

Macho de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus

Todavía más abundantes y repartidos por el parque encontramos a los tritones ibéricos (Lissotriton boscai) que pese a observarlos durante todo el día en fase terrestre y acuática, adultos y juveniles... se me pasó tomar una sola foto. Menos mal que mi amigo Max me ha prestado esta para que veáis uno de los ejemplares, en este casi encontrado de día en un arroyo mientras buscábamos reptiles.

Tritón ibérico (Lissotriton boscai)

Y el último urodelo que vimos fue el gallipato (Pleurodeles watl), que aquí son oscuros y moteados, y también abundantes. Nos faltó la salamandra de la que vimos únicamente una larva, poca humedad para que salieran.

Gallipato (Pleurodeles watl)

Del resto de anuros vimos los dos bufónidos que tenemos, el sapo común (Bufo spinosus) y el corredor (Epidalea calamita). 

Sapo común (Bufo spinosus)

Sapo común (Bufo spinosus)

Sapo corredor (Epidalea calamita)

Y para terminar, el último bicho que vimos, como siempre algo diferente. Una araña cangrejo gigante (Eusparassus doufouri), un arácnido muy chulo y siempre difícil de ver. ¡Espero que os haya gustado, hasta la próxima!